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La fiesta de la Virgen de Covadonga, o “La Santina” como le llaman los astures, es la celebración religiosa acompañada de festejos populares más convocante y participativa de cuantas se han realizado en Cienfuegos. Ella conjugó durante todo el tiempo de su realización en la Perla del Sur la solemnidad de la conmemoración piadosa con la alegría de los festejos profanos, sin detrimento de ninguna de las dos vertientes. Otras fiestas religiosas con festejos populares como Santiago Apóstol y la Navidad, ambas también de origen católico, vieron la participación en sus cultos reducida al grupo de los creyentes más devotos, ahogada por el consumismo propio de la ocasión.

Por su parte, las festividades religiosas celebradas por cabildos de religiones animistas africanas de la ciudad solo alcanzaron relevancia dentro del barrio donde estaban ubicados.

Dos imágenes de los festejos de Santiago Apóstol, organizados por las comunidades españolas en Cienfuegos, y antecedente de los actuales carnavales. A la izquierda en el Sanatorio de la Colonia Española (1904). A la derecha una de las carrozas que desfilaron ese día por la Calzada de Dolores (1922). Nunca alcanzaron el poder de convocatoria de las fiestas de la Covadonga, y con el tiempo fueron desapareciendo en desigual batalla contra los carnavales populares organizados por la Alcaldía.

Durante los 140 primeros años de la ciudad, tampoco las celebraciones sincréticas en los cabildos alcanzaron poder de convocatoria, limitándose a un suceso de barrio. No ocurrió así con otros pueblos de la región como Palmira con Santa Bárbara (en la foto de 1955), y Santa Isabel de las Lajas con San Antonio.

La presencia de asturianos en la villa se remonta casi a su misma fundación. Sin embargo, aunque reconocidos como grupo regional con fuerza económica y social, realizaban sus actividades como parte de la colonia española en general, y particularmente a partir de 1886 como miembros del Centro Asturiano de La Habana fundado ese propio año. Los cultos religiosos a La Covadonga hasta 1921 se realizaron en la Catedral los días 8 de septiembre, con participación fundamentalmente de los asturianos y sus familiares y algún que otro devoto, aunque la convocatoria era abierta y pública. Las fiestas profanas tradicionales se vieron limitadas hasta entonces al alcance permitido por las condiciones de salón en que se celebraban (entonces la fiesta de la Virgen de la Caridad, ya bastante generalizada en Cuba desde su santuario de El Cobre, se celebraba los días 12 de septiembre, fiesta del Dulce Nombre de María según el calendario litúrgico). Todo ello a pesar de que, desde 1912, el Club Asturiano de Cienfuegos había sido oficialmente autorizado por el Gobierno provincial de Santa Clara como sociedad de tipo “sportiva”.

Muchos confunden la fundación del Club Asturiano en Cienfuegos con la inauguración de su nueva sede en el barrio “La Ceiba”. Recorte de un diario local de 1912 dando a conocer la fundación y actividades del Club Asturiano. Entre esta fecha y 1921 desarrolló una destacada labor en el deporte y la recreación popular.

Los festejos de La Covadonga en esta ciudad adquieren sus características tradicionales y carácter popular y convocante a partir de la construcción de la nueva casa social del Club Asturiano en terrenos del barrio “La Ceiba”, a unos 5 kilómetros del centro de la ciudad hacia el nordeste, en la ruta que une la villa con el barrio periférico de Caonao. Para contribuir a ese objetivo el comerciante local Modesto del Valle (fue miembro de la Directiva del Casino Español de Cienfuegos durante las primeras tres décadas del siglo XX, llegando a ser su Presidente en una ocasión, de ahí su colaboración personal en el empeño de construir una nueva casa para el Club Asturiano), “cedió a plazos muy liberales” una parte de la finca donde estaba ubicada su residencia en la misma carretera. Por su situación era considerado entonces un sitio campestre, aunque las condiciones de transportación eran ideales: se podía acceder desde la ciudad por tranvía, ómnibus locales y automóviles. A pesar de su situación apartada contó con servicio eléctrico desde el comienzo de sus actividades. El diseño y distribución de las instalaciones estaba destinado a celebraciones campestres, para facilitar las cuales dos glorietas y un edificio administrativo ocupaban un insignificante espacio de un espacioso terreno con árboles de sombra y condiciones para acampar y pasar un buen rato al aire libre.

A la izquierda la hermosa portada del Club Asturiano inaugurada en 1921. A la derecha imagen actual de las ruinas de la portada, que pueden disfrutar quienes viajen por el aeropuerto de Cienfuegos, al incorporarse a su carreta de entrada. Con la intervención de las sociedades después del triunfo revolucionario, comenzó un proceso de deterioro de la instalación finalizado con su ruina total.

La nueva sede fue inaugurada el domingo 11 de septiembre de 1921, después de dos años de construcción, comenzando con ese acto la tradición de celebrar la fiesta de La Covadonga desplazada hacia el domingo más cercano al 8 de septiembre. El acto estuvo presidido por el Presidente del Club y principal promotor de la instalación Ramón Álvarez y por Leoncio del Puente, Cónsul de España en esta ciudad. Los festejos comenzaron con una misa de campaña, celebrada desde un altar arreglado en una de las glorietas. Después, durante todo el día y hasta bien entrada la noche, se desarrollaron todas las actividades tradicionales de las romerías (bailes, almuerzo campestre rociado con mucha sidra y acompañado de nueces tostadas, rifa de la “xata”, venta de chucherías en los kioscos y toque de gaita y tambor). Sólo la procesión con la imagen de “La Santina” quedó pendiente.

Así reseñó la prensa local la inauguración de la nueva sede del Club Asturiano de Cienfuegos, acontecida el domingo más próximo al 8 de septiembre, fecha escogida a partir de entonces para la celebración de “La Santina” en esta ciudad.

La noche anterior se celebró un “alumbrado” con acceso libre a los terrenos del Club, durante el cual se encendió una enorme “foguera”. Esto, junto a la iluminación eléctrica, provocó que “desde notable distancia aquel primoroso lugar se tornara en algo fantástico”.

En lo referente a las instalaciones el Club Asturiano sufrió pocas modificaciones hasta 1960 cuando fueron ocupadas las sociedades de instrucción y recreo en la ciudad. La primera reforma tuvo lugar en 1939, al agregarse una capilla y una imagen de “La Santina” de algo menos de un metro de altura, ambas costeadas por los esposos Carmen Fernández García y Manuel García Riera, aunque la eucaristía los días de La Covadonga, continuó efectuándose al aire libre, sobre un altar improvisando en una de las glorietas. A partir de entonces esa fue la imagen utilizada en las procesiones dentro del Club, mientras otra, más pequeña existente desde la inauguración, continuó presidiendo las celebraciones sobre el altar improvisado.

El segundo cambio importante ocurrió diez años después, durante las obras de ampliación del aeropuerto de Cienfuegos. El proyecto comprendía una carretera para comunicarlo con la ruta a Caonao. La intersección de ambas vías tenía lugar exactamente junto a la entrada del Club. El trazado de la vía debía pasar por terrenos propiedad de la institución, situación aprovechada por sus directivos para acordar su cesión al Gobierno a cambio de la construcción de una escalinata de acceso a la entrada principal y una plazoleta parqueo junto a ella. Por esa razón hasta la actualidad la calzada al aeropuerto se ensancha sorpresivamente en la encrucijada con el camino a Caonao.

Por su ubicación y condiciones naturales era reconocido en Cuba como uno de los mejores centros para la celebración de las tradiciones asturianas, recibiendo por ello frecuentes visitas durante las celebraciones de La Covadonga de las colonias astures de La Habana, de Sagua la Grande, de Santa Clara y otros sitios del país.

Sobre un mapa actual la ubicación y extensión de la sede del Club Asturiano inaugurada en 1921.

En cuanto a las celebraciones de La Covadonga, las mismas se mantuvieron con una fidelidad encomiable a la tradición y con mucha mejor suerte que otras expresiones de religiosidad públicas, en cuanto a poder realizarse incluso en los períodos de mayores conflictos sociales de nuestra historia, gracias al carácter interior de su espacio de celebración. Más aun, la fiesta de “La Santina” continuó celebrándose cada año a pesar de las interrupciones en el trabajo del Club por los altibajos de la situación económica en el país.

Por razones que desconozco la primera procesión se efectuó en 1927, seis años después de inaugurarse la institución y de estarse celebrando con todo éxito las fiestas de “La Santina”. Ésta primera, y las siguientes hasta 1939, se efectuaron con un pendón de la Virgen, del que sobresalían las tradicionales cintas como si fuera una imagen de bulto.

Imagen de una procesión con la imagen de la Virgen de Covadonga en los terrenos del Sanatorio de la Colonia Española (1904). En ésta, como en otras procesiones, “portar” alguna de las cintas sobresalientes de la imagen constituía un honor, otorgado a personas devotas con una actuación caritativa destacada, o a niños aventajados en la catequesis.

Un aspecto simpático de las fiestas de “La Santina” está relacionado con la existencia en Covadonga, cerca de la cueva donde se conserva la imagen, de una fuente o manantial a donde tradicionalmente van a beber las jóvenes casaderas pidiendo la ayuda de la Virgen para lograr matrimonio. Según los hombres de la época, no había ninguna joven cienfueguera soltera entre las asistentes a las fiestas de La Covadonga que no rezara los versos “¡Oh Virgen de la Covadonga! / Muy de veras te lo digo: / No volveré más a verte / hasta que me des marido”.

A pesar del apego a la tradición mostrado por los asturianos y cubanos en la celebración de La Covadonga, su realización, lógicamente, no escapó a los cambios y adiciones criollas. Para los ornamentos, a falta de ramas de laurel se usaba la hoja de nuestra emblemática palma real. Si bien se escanciaban los festejos con abundante sidra asturiana “El Gaitero”, la criollísima cerveza “Polar” irrumpió en las fiestas con los bríos comerciales de sus representantes cienfuegueros, descendientes de españoles ellos mismos, aunque en las artes de vender discípulos del vecino norteño. En los concursos de baile, junto a la jota y al pasodoble se premiaba también el zapateo cubano. Por último, cuando el “Son” comenzaba a conquistar los salones de baile en todo el país (a fuerza de romper prejuicios sociales), uno de los primeros en sucumbir fue el Club Asturiano, donde se bailó desde los años veinte, ejecutado por algunas de las mejores orquestas de la comarca.

Con el tiempo las alegres fiestas profanas de “La Santina” se mezclaron con las adiciones criollas. Junto a la sidra asturiana penetró la tropical cerveza y el son comenzó a bailarse entre pasodobles. Para los años treinta, y a partir de entonces, resultó difícil diferenciar en las romerías a los criollos de los asturianos. Ellos formaban una hermosa confraternidad reconocida por foráneos, entre ellos por los directivos del Centro Asturiano de La Habana.

No vinieron nuestros abuelos astures a “hacer América” y regresarse con el resultado. Se quedaron. Ofrecieron a sus hijos sus tradiciones, y ellos las recibieron, cultivaron y enriquecieron. Cierto que en este proceso las fiestas de la Covadonga tuvieron un carácter marcadamente español. La imagen de “La Santina” era decorada con telas de los colores de la bandera española. Para comenzar cada fiesta se ejecutaba la Marcha Real española y el Himno Nacional cubano. Los festejos eran presididos muchas veces por representantes de los gobiernos españoles. Cierto que las celebraciones ocasionalmente sirvieron para hacer caridad a favor de intereses completamente ajenos a nuestra vida nacional.

A la misma vez, el Club Asturiano fue punto de encuentro y armonía entre cubanos y españoles. Muchos de sus miembros, y en sentido general el espíritu de su obra social, tributó al equilibrio de la cubanidad naciente frente a la influencia del norte con su cultura y propuesta de vida. Veamos algunos ejemplos.

En esta sociedad desarrolló buena parte de su vida social en Cienfuegos un asturiano, “Socio de Honor” del Club, don Cándido Díaz. A sus esfuerzos se debe el surgimiento de una de las realidades más influyentes en la vida cienfueguera: el diario “La Correspondencia”. Desde sus páginas, por la misma fecha del estreno de la nueva casa social de la institución, don Cándido denunciaba la intervención norteamericana con “guantes de seda” en nuestra cosa pública y la pasividad servil de los dirigentes políticos nacionales.

Cándido Díaz, asturiano y uno de los fundadores del diario cienfueguero “La Correspondencia” (foto de 1915). Así denunció nuestra realidad nacional en 1922: “En efecto, los norteamericanos quieren que Cuba realice ciertas cosas en interés de Cuba y en interés de los Estados Unidos también. Pero los norteamericanos no pierden la paciencia, ni se excitan, ni atropellan a los ciudadanos de Cuba -de esto se encargan los políticos nativos- sino que proceden con calma y cuidado y a ciertos intervalos le dan una pinchada a los elementos directivos de la cosa pública en la Isla. Hacen algo semejante al sistema del carretero o arador de Cuba con sus yuntas de nobles bueyes de tiro a los cuales es necesario recordarles de tiempo en tiempo que deben marchar y tirar seguido. El aguijón, suave y reciamente manejado, sirve a las mil maravillas para activar a los cansinos emblemas de la serenidad y la lentitud”.

En esa misma línea, el “Presidente de Honor” del Club, el intelectual asturiano de destaque nacional en Cuba Juan G. Pumariega, envió una sugestiva carta de agradecimiento a la institución en ocasión de su nombramiento honorífico. En ella, comienza llamando a la ciudad “Mi Cienfuegos”, y reconociendo que el programa de festejos lograba alternar “las costumbres del bello e hidalgo país en que vivimos y al que estamos unidos por una hondísima raigambre, con las puras y sencillas que conocimos [...] en los albores de nuestra vida en aquella tierra asturiana”. Finalizó sugiriendo a los españoles que asistieran hacer votos para que los cubanos lograran alejar “la constante amenaza que se cierne sobre esta joven República”, refiriéndose al peligro de intervención norteamericana.

Juan G. Pumariega, residió en Cienfuegos durante muchos años. Fue un apologista convencido de la hispanidad como raíz cultural de América, particularmente de Cuba, obra a la que consagró más de cincuenta años como periodista, escritor y conferencista. Al marcharse a residir en La Habana en 1922, el Ayuntamiento de Cienfuegos lo nombró Hijo Adoptivo y Muy Querido de la ciudad. Así denunció nuestra realidad nacional ese mismo año: “Los españoles harán esos mismos fervientes votos porque Cuba, esta tierra hidalga y generosa, salve las grandes dificultades que está atravesando, y porque sus hijos, -acallando todo apasionamiento y olvidando cualquier agravio político- levanten los corazones, piensen en el peligro que corren de caer en manos extrañas su bella Patria, y formando un recio bloque de voluntades, procuren alejar -si es posible para siempre- la constante amenaza que se cierne sobre esta joven República no merecedora, a fé, de las zozobras y angustias por que está pasando”.

Termino mencionando que Cándido Díaz y Juan G. Pumariega engarzan en la cadena de personalidades de la cultura cubana, movidas por iguales sentimientos de fraternidad con España, y premiadas por su Rey con la misma Orden de Isabel la Católica, por “la lealtad atesorada a España y los méritos de ciudadanos españoles y extranjeros en bien de la Nación y muy especialmente en aquellos servicios excepcionales prestados a favor de la prosperidad de los territorios americanos ultramarinos”. Son eslabones de dicha cadena, dilatada hasta nuestros días, Dulce María Loinaz, Alicia Alonso, Eusebio Leal y Mons. Carlos Manuel de Céspedes García Menocal.

Confundidos, cubanos y astures gozaron por igual de las romerías de la Virgen de Covadonga que se celebraban en el Club Asturiano de Cienfuegos.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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