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Notas para ateos

Estas notas pueden ser disfrutadas desde la fe, aunque su objetivo es comentar brevemente acerca de algunas razones vinculantes de la devoción criolla a la Virgen de la Caridad del Cobre, con el proceso de formación de la nacionalidad cubana. Algunos estudiosos consideran a dicha devoción, incluso, un atributo de la cubanidad. Escritas desde la fe católica, estos comentarios dejan fuera el no menos importante fenómeno del mestizaje y sincretismo, pendiente para ser abordado por conocedores del tema.

A continuación incluyo un índice para escoger entre los temas el de tu interés.

Índice

  1. La Virgen María: punto de encuentro interreligioso.
  2. El hallazgo de la imagen, ¿una fantasía?
  3. Contexto histórico del hallazgo: la cubanidad incipiente.
  4. Templos parroquiales en la Isla y la devoción.
  5. ¿Por qué la Virgen de la Caridad del Cobre es la Patrona de todos los cubanos?
  6. Algunos momentos y detalles salteados alrededor de la Virgen de la Caridad.
  7. Algunos reparos para considerar la devoción atributo de la cubanidad.
  8. Otros temas relacionados en este mismo sitio.

    La Virgen María: punto de encuentro interreligioso.

    Para la mayoría de las iglesias cristianas María es como un «catecismo viviente». Por otra parte, por el lugar especial que ocupa en el cristianismo, en el judaísmo y en el islam, María se presenta como punto de encuentro en el diálogo interreligioso, es madre de la palabra, y modelo de diálogo entre las religiones.

Óleo Piedad de Bellini.

Para los cristianos María es la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, mientras para los judíos es "la excelsa hija de Sión". Para los musulmanes María es Madre Jesús, el Corán la menciona 34 veces. Además, es una "señal para las criaturas" (Sura 21, 91) y es presentada como modelo de creyente.

María ocupa un lugar especial en las religiones del tronco de Abraham, como por ejemplo el judaísmo, el islam y algunos movimientos de origen contemporáneo que se expresan siguiendo un lenguaje cristiano. De igual forma María es el ejemplo más excelso de una persona de fe y está en situación de ofrecer elementos válidos para un discernimiento fundamental de la identidad cristiana en el pluralismo religioso.

Si bien judíos y musulmanes no aceptan la verdad central de la divinidad de Jesucristo, ellos honran significativamente a María. Igualmente, en otras muchas religiones como el hinduismo y el budismo, aún no habiendo referencia explícita a María, se pueden encontrar analogías entre la Madre de Jesús y personas relevantes en el ámbito del propio credo, lo que mueva a no infravalorar el sustrato femenino presente de alguna forma en toda religión.

De esa forma, María es instrumento del diálogo ecuménico, especialmente para la pastoral de tantos inmigrantes e itinerantes como se mueven hoy en todas las regiones del mundo. Hay al menos dos razones que motivan el papel de María en el diálogo ecuménico e interreligioso: la presencia de hecho en diferentes religiones y su figura, modelo de fe.

Por todo ello, en el diálogo interreligioso, María puede desempeñar la función de un "catecismo viviente" que expone intuitivamente la auto comprensión de la Iglesia, más aún, del hombre en camino hacia la salvación.

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El hallazgo de la imagen, ¿una fantasía?

Durante décadas en la República, los intelectuales cubanos estudiosos de la cultura y tradiciones criollas, se debatieron entre la duda sobre el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, y disputas sobre la fecha del descubrimiento.

Mencionaré los criterios de algunos de los principales intelectuales estudiosos del hecho desde fuera de la Iglesia, siendo fieles al objetivo de dirigir estos comentarios a las personas no creyentes. La primera en poner en dudas la “aparición” de la imagen del Cobre fue la historiadora norteamericana Irene Alice Wright. Conocía muy bien Cuba (vivió diez años aquí), y después realizó una amplia búsqueda en el Archivo de Indias, a pesar de lo cual se precipitó a principios de siglo a publicar su convicción: la imagen no había “aparecido” fue traída desde el santuario de Illescas en España.

Más tarde Fernando Ortiz se ocupó del tema. Investigó el asunto durante los años veinte de conjunto con su amigo el intelectual católico José María Chacón y Calvo, incluyendo entre los estudios una visita juntos al santuario de Illescas. No obstante la preparación de Ortiz y su monumental archivo, negó la versión de la Wrigth y falló de forma aún más atrevida, al concluir en 1929: “tampoco creemos aceptable con criterio historicista la tradición de su hallazgo en Nipe en la forma que ha venido sosteniéndose por pura fantasía folclórica”, y hasta se atrevió a recomendar a la jerarquía católica “por la seriedad de la obra religiosa deben rechazarse aquellos elementos tradicionales que sin obstar a la pureza del credo pugnen con la sensatez de los juicios basados en realidades comprobables y en lógicas deducciones. ¿Para qué mantener la fe en milagros innecesarios, sin sentido ético y de conceptuación baladí?

Ejemplar del libro de Fernando Ortiz, escrito en 1929 y publicaco en el 2008.

Después, otros importantes etnólogos y americanistas como José Juan Arrom defendieron la veracidad del hecho, aunque ubicaban la fecha del hallazgo en 1628. La polémica terminó en los sesenta, cuando el destacado historiador cubano Leví Marrero (desaparecido de nuestras bibliotecas por obra y gracia de quienes han decidido en los últimos 60 años cuál historia debemos leer), descubrió en el Archivo General de Indias el Legajo 363 fechado en 1 de abril de 1687, correspondiente a las declaraciones de Juan Moreno, el negro pintado por el imaginario popular casi siempre al centro de la barca, rezando mientras los dos juanes blancos reman.

La confusión sobre la fecha exacta del hallazgo de la imagen se mantuvo durante largos años. Todavía al comienzo del siglo XXI, cuando la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba publicó el documento electrónico con las transcripciones de algunos escritos sobre la Virgen de la Caridad del Cobre, comenzó una historia actual sobre hallazgo de su imagen así: “En cierta mañana de 1607, o según otros de 1608, dos hermanos indígenas, llamados Juan y Rodrigo de Hoyos, y el criollo Juan Moreno, que frisaba en los diez años...

La precisión llegó en el 2002, cuando la destacada intelectual cubana Olga Portuondo (Historiadora de Santiago de Cuba), publicó su libro “La Virgen de la Caridad del Cobre: símbolo de cubanía” (por cierto, vendido en CUC en nuestras librerías), donde recogió los resultados de sus dilatadas investigaciones en los archivos de la ciudad. En el texto ofrece elementos indiscutibles del hallazgo en 1612, así como datos muy interesantes sobre la existencia de Juan Moreno, quien llegó a ser Capitán de Milicias de la comunidad, tuvo dos hijos y fue Mayoral de las excavaciones, posición social que agrega credibilidad a su testimonio.

Olga Portuondo, Historiadora de Santiago de Cuba. Sus investigaciones pusieron fin a las dudas sobre la veracidad de la aparición, la pecha del hallazgo y los participantes en el hecho.

Ante estas certidumbres puede afirmarse que la especial devoción de muchos cubanos por la Virgen de la Caridad del Cobre comienza a partir de 1612, año de la aparición en la bahía de Nipe y del traslado a las Minas del Prado (El Cobre), de la imagen aparecida a los tres Juanes flotando en las aguas de la bahía de Nipe, sobre una tabla con la inscripción de la advocación.

Durante décadas en la República, los intelectuales cubanos estudiosos de la cultura y tradiciones criollas, se debatieron entre la duda sobre el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, y disputas sobre la fecha del descubrimiento.

Mencionaré los criterios de algunos de los principales intelectuales estudiosos del hecho desde fuera de la Iglesia, siendo fieles al objetivo de dirigir estos comentarios a las personas no creyentes. La primera en poner en dudas la “aparición” de la imagen del Cobre fue la historiadora norteamericana Irene Alice Wright. Conocía muy bien Cuba (vivió diez años aquí), y después realizó una amplia búsqueda en el Archivo de Indias, a pesar de lo cual se precipitó a principios de siglo a publicar su convicción: la imagen no había “aparecido” fue traída desde el santuario de Illescas en España.

Más tarde Fernando Ortiz se ocupó del tema. Investigó el asunto durante los años veinte de conjunto con su amigo el intelectual católico José María Chacón y Calvo, incluyendo entre los estudios una visita juntos al santuario de Illescas. No obstante la preparación de Ortiz y su monumental archivo, negó la versión de la Wrigth y falló de forma aún más atrevida, al concluir en 1929: “tampoco creemos aceptable con criterio historicista la tradición de su hallazgo en Nipe en la forma que ha venido sosteniéndose por pura fantasía folclórica”, y hasta se atrevió a recomendar a la jerarquía católica “por la seriedad de la obra religiosa deben rechazarse aquellos elementos tradicionales que sin obstar a la pureza del credo pugnen con la sensatez de los juicios basados en realidades comprobables y en lógicas deducciones. ¿Para qué mantener la fe en milagros innecesarios, sin sentido ético y de conceptuación baladí?

Después, otros importantes etnólogos y americanistas como José Juan Arrom defendieron la veracidad del hecho, aunque ubicaban la fecha del hallazgo en 1628. La polémica terminó en los sesenta, cuando el destacado historiador cubano Leví Marrero (desaparecido de nuestras bibliotecas por obra y gracia de quienes han decidido en los últimos 60 años cuál historia debemos leer), descubrió en el Archivo General de Indias el Legajo 363 fechado en 1 de abril de 1687, correspondiente a las declaraciones de Juan Moreno, el negro pintado por el imaginario popular casi siempre al centro de la barca, rezando mientras los dos juanes blancos reman.

La confusión sobre la fecha exacta del hallazgo de la imagen se mantuvo durante largos años. Todavía al comienzo del siglo XXI, cuando la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba publicó el documento electrónico con las transcripciones de algunos escritos sobre la Virgen de la Caridad del Cobre, comenzó una historia actual sobre hallazgo de su imagen así: “En cierta mañana de 1607, o según otros de 1608, dos hermanos indígenas, llamados Juan y Rodrigo de Hoyos, y el criollo Juan Moreno, que frisaba en los diez años...

La precisión llegó en el 2002, cuando la destacada intelectual cubana Olga Portuondo (Historiadora de Santiago de Cuba), publicó su libro “La Virgen de la Caridad del Cobre: símbolo de cubanía” (por cierto, vendido en CUC en nuestras librerías), donde recogió los resultados de sus dilatadas investigaciones en los archivos de la ciudad. En el texto ofrece elementos indiscutibles del hallazgo en 1612, así como datos muy interesantes sobre la existencia de Juan Moreno, quien llegó a ser Capitán de Milicias de la comunidad, tuvo dos hijos y fue Mayoral de las excavaciones, posición social que agrega credibilidad a su testimonio.

Ante estas certidumbres puede afirmarse que la especial devoción de muchos cubanos por la Virgen de la Caridad del Cobre comienza a partir de 1612, año de la aparición en la bahía de Nipe y del traslado a las Minas del Prado (El Cobre), de la imagen aparecida a los tres Juanes flotando en las aguas de la bahía de Nipe, sobre una tabla con la inscripción de la advocación.

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Contexto histórico del hallazgo: la cubanidad incipiente.

Si revisamos el principio del siglo XVII, encontramos los primeros balbuceos de lo cubano en diferentes ámbitos. Finalizando el siglo anterior comenzó la propagación del término “criollo” por toda la Isla. La calidad de criollo no se medía ya por la proporción de sangre europea, indígena o africana que corriese por las venas de un individuo. Estaba dado por el carácter de la persona, ya forjada por esa sociedad, con apego a la tierra nueva, no a la tierra de sus padres. Era hablar y pensar en español con un dejo americano; “en fin, ser el hombre nuevo del Nuevo Mundo” al decir de Juan Arrom.

Desde ese sentir nuevo se escribió en 1608 la primera pieza de nuestra literatura. Si bien obra del canario Silvestre de Balboa, residente en Bayamo, “Espejo de Paciencia” está plagada toda de frases de orgullo por sus realidades cubanas. Entre “guanábanas, gegiras y caimitos”, “mameyes, piñas, tunas y aguacates, plátanos y mamones y tomates”, aquel canario aplatanado rinde tributo a un “criollo de Bayamo”. La referencia a esa localidad se repite nueve veces en sus versos.

El hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad en 1612 coincidió con los primeros balbuceos de la cubanidad. Mural de la pintora venezolana Diana Robinson en la parroquia de la Virgen de la Caridad del Cobre de Caracas, urbanización de Santa Paula, Venezuela, a donde emigró una numeroso grupo de cubanos después del giro al Marxismo de la revolución popular triunfante en 1959.

En medio de expresiones poéticas de tono “criollo” por toda la Isla, en 1612 se produce el hallazgo de la imagen por dos criollos y un negro, componentes esenciales en el “ajiaco” de nuestra nacionalidad. Alrededor de la imagen comienzan a producirse milagros de tal trascendencia, que en 1687 el Vicario General de Santiago de Cuba ordenó “se recogieran los testimonios de los milagros acaecidos por causa de la imagen de la Virgen de la Caridad de El Cobre”.

Considerando en el momento del hallazgo de la imagen la exigua población de unos 200 habitantes en las Minas del Prado (hoy El Cobre), alejado 4 leguas de Santiago de Cuba, así como las relativamente pequeñas dimensiones de la talla en madera, por demás sólo con la cabeza y el torso esculpidos (el resto tiene forma cónica), la efigie aparecida flotando no debió ser una gran novedad y las anécdotas narradas por los tres Juanes acerca de las peripecias en el camino desde Nipe, serían sólo cuentos de fogata para grupos de trasnochados. Por eso, personalmente considero de todos los milagros sucedidos, el más importante fue la sorprendente difusión alcanzada por la devoción a lo largo de toda la Isla, en tiempos donde la comunicación más rápida entre Santiago y La Habana era un viaje de varios días por mar y medio día desde Batabanó cabalgando. Gracias a los documentos conservados en los archivos de la Iglesia, y dados a conocer por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba hace algún tiempo, puedo asegurar que para 1703, ya se había producido varias peregrinaciones de devotos al Cobre, entre ellos familias y personas desde “Vuelta Abajo”, y otros sitios, distantes días por infernales caminos.

Vista del caserío de El Cobre en 1899. En primer plano puede verse el templo donde entonces se conservaba la imagen de la Virgen de la Caridad. Foto incluida en el Informe del Censo de 1899 desarrollado en Cuba por las autoridades norteamericanas.

Adicionalmente a los milagros atribuidos a la intercesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, otros sucesos acaecidos en el poblado conocido hoy como El Cobre, fueron recogidos por la historia, y vinculados por la tradición con el proceso de formación de nuestra nacionalidad. Veamos algunos.

  • Las minas se explotaron ininterrumpidamente unos setenta años a partir de 1601. Detenidas las labores, los esclavos del lugar (tenían la condición de esclavos del Rey), vivieron de la labranza de las tierras del lugar como si fueran súbditos libres. Quizás esa especial condición los hizo tomar conciencia, y en los primeros años del siglo XVIII comenzaron a sucederse levantamientos y “apalencamientos”. Después de múltiples sublevaciones, durante un lapso comenzado en 1755, cuando 89 esclavos del Cobre lograron comprar su libertad, y terminado con la Real Cédula de 1801, según la cual el monarca se comprometía a respetar la libertad de "los cobreros" y el derecho que tenían estos sobre sus tierras, los esclavos del Cobre se convirtieron en los primeros de la Isla que alcanzaban su libertad (se excluyen los muy contados esclavos hasta esa fecha manumitidos por sus dueños).

  • En cuanto al proceso de afianzamiento de una nacionalidad urgida de patria, en 1851, durante el alzamiento encabezado por Joaquín de Agüero y Agüero en Puerto Príncipe, las misas votivas a la Virgen de la Caridad se consideraron sospechosas por las autoridades españolas, así como la cinta azul y la medalla como ostentación de nacionalismo. Se convertía así en tradición entre muchos de nuestros patriotas el portar la cinta (conocida como “medida” de la imagen del Cobre), y la medalla o estampa de la Virgen.

  • Después de evacuar la incinerada Bayamo, las fuerzas de Carlos Manuel de Céspedes en su itinerario pasaron por El Cobre. Al entrar al pueblo, según la licenciada santiaguera María C. Campistrous Pérez, “sólo atinó a preguntar si había algo preparado en la Iglesia, y al respondérsele que no, se adelantó él solo hacia la puerta principal del templo. Junto al cura que en ella se encontraba, se postró de rodillas ante el altar de la Virgen de la Caridad para orar en silencio”. Cuánto de fe había en el alma del Padre de la Patria es imposible saberlo. Como dato cierto sabemos oró de rodillas ante la Virgen de la Caridad del Cobre cuando sólo comenzaba su calvario patriótico, permitiendo especular a algunos que, de esa forma, el altar de la Virgen se convertía en altar de la Patria.

  • El domingo 25 de octubre, a sólo unos días del comienzo de la Guerra de los Diez Años, el patriota y sacerdote Ricardo Arteaga (tío de quien fuera después Cardenal y Arzobispo de La Habana Manuel Arteaga), párroco de San Miguel de Nuevitas, elevó durante la misa a la Virgen de la Caridad del Cobre unas preces de evidente contenido independentista. “y tu Virgen esclarecida... en este suelo predilecto envidiado de todas las naciones, adornada de los rayos blanco, azul y encarnado, anunciando la estrella matutina que precede al hermoso día de nuevas felices para esta rica Antilla”. Éste testimonio ilustra la forma como la fe de muchos patriotas se vinculaba, de forma consustancial, con sus anhelos independentistas. Por esas y otras labores conspirativas el Padre Arteaga debió marchar al exilio.

  • El 13 de junio de 1878, finalizada la guerra con el Pacto del Zanjón, se celebró una misa con orquesta en el santuario recién puesto en servicio (permaneció años cerrado durante la contienda), a la que asistieron varios miembros del Ejército Libertador cubano en cumplimiento de los votos hechos a la Virgen de la Caridad del Cobre.

  • Durante la confusa situación social cubana vivida en la segunda mitad del año 1898, entre la firma de la capitulación y la ocupación efectiva del país por las autoridades de Estados Unidos, el párroco de San Fernando de Camarones Pbro. José A. Barra Barreiro, realizó una azarosa visita al cercano campamento donde se encontraban acuarteladas las tropas del Ejército Libertador al mando del General Higinio Esquerra. Para ello el sacerdote cubano debió sobreponerse a las amenazas de muerte por parte de oficiales del Cuerpo de Voluntarios. Allí los mambises lo recibieron amablemente, y le testimoniaron su respeto a la religión y su devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre.

  • La veneración a la Virgen de la Caridad difundida entre nuestros mambises fue excelentemente descrita unos meses antes de la última gesta independentista, en junio de 1894, en artículo escrito en el periódico “Patria” por Fermín Valdés Domínguez. En el preámbulo expresó "La milagrosa y cubana Virgen de la Caridad es santa que merece todo mi respeto porque fue un símbolo en nuestra guerra gloriosa". Igualmente recordó el consejo de su madre: "Lleva, hijo mío, tu medalla al cuello y no le temas a las balas de los españoles". Narra después una peregrinación anual que el 10 de octubre celebraban las mujeres católicas de los mambises para pedir a la Virgen cubana la independencia de la patria.

  • Terminada la guerra, en mayo de 1899, tres delincuentes comunes robaron la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre de su santuario, la destrozaron, robaron sus joyas y profanaron. La indignación por este hecho se generalizó hasta Santiago de Cuba, y gracias a la eficiente ayuda de la población encolerizada, el primero de ellos fue capturado al día siguiente. Unos meses después, el 12 de septiembre de ese año (fecha de celebración entonces por el Calendario Litúrgico de la Iglesia), se efectuó una procesión de desagravio en El Cobre con la imagen recién restaurada, después de la vandálica profanación. El respeto y veneración a la Virgen alcanzaban todas las capas sociales.

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Templos parroquiales en la Isla y la devoción.

Si bien para finales del siglo XIX la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre estaba difundida y enraizada en la fe de los cubanos a lo largo de toda la Isla, la cantidad de templos parroquiales dedicados a ella no se incrementó con la misma intensidad durante esa centuria.

El factor más importante para este resultado tiene que ver con la jerarquía católica, mayoritariamente española y subordinada por el “Patronato Regio” a las autoridades coloniales. De su autorización dependía tanto la erección de una nueva parroquia, como la selección del santo patrono para la misma. Una mirada a las erecciones parroquiales de ese período y se comprenderá la reticencia de los obispos a dedicar nuevas parroquias a la Virgen de la Caridad del Cobre, devoción quizás con sabor demasiado criollo. Así, por ejemplo, cuando Mons. Francisco Fleix y Solans, Obispo de La Habana, erigió en Parroquia el templo de Cartagena (Las Villas) en 1863, una de las primeras en la Isla, complació a los vecinos señalándole por titular y patrona a la Virgen de la Caridad del Cobre, y agregó por iniciativa inesperada y propia al “bienaventurado Apóstol San Pablo”, para quitarle tanto aroma cubano...

Así, al finalizar el siglo XIX existían en Cuba 205 templos parroquiales; de ellos, según la clasificación por su importancia en tres categorías, de ingreso eran 138, de ascenso 40 y de término 27. Del total de parroquias sólo 4 estaban dedicadas a la Virgen de la Caridad del Cobre, así como 62 de ellas a devociones marianas en general.

Al finalizar el siglo XIX, de un total de 205 templos parroquiales, sólo 4 estaban dedicados a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Lo que ocurrió en los primeros 60 años del siglo XX puede considerarse una verdadera explosión popular de la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre. Sueltas las amarras del colonialismo, separada la Iglesia Católica del Estado, para 1959 los lugares de culto dedicados a la Virgen de la Caridad del Cobre en toda la Isla alcanzaron la cifra de 78, de ellos 21 templos parroquiales, 37 iglesias y 20 capillas. El giro hacia el marxismo de la revolución triunfante en 1959 detuvo la construcción de templos de nueva planta, causa por la cual estas estadísticas han permanecido estáticas en el tiempo.

En los 60 años de República hasta el giro al Marxismo de la revolución triunfante en 1959, ocurrió una verdadera explosión de lugares de culto a la Virgen de la Caridad del Cobre. De la totalidad de 78 lugares de culto entre templos parroquiales, iglesias y capillas, 21 eran cabeceras parroquiales.

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¿Por qué la Virgen de la Caridad del Cobre es la Patrona de todos los cubanos?

Siguiendo la costumbre cristiana difundida en todo el mundo, muchos pueblos y países han puesto a sus nacionales bajo la protección de la Virgen María designándola, mediante un trámite cuya aprobación corresponde al Papa, como su Patrona, en forma de algunas de las múltiples advocaciones marianas. En Cuba, aunque por fuerza de la difusión popular ya lo era, la iniciativa se produjo de la mano de un grupo de oficiales y soldados del Ejército Libertador (mambises).

Al instaurarse la República la devoción ya tenía suficiente difusión y arraigo popular como para ser considerada como la Patrona de Cuba. Foto de dos niños preparados para la procesión patronal del pueblo de Ariza (Cienfuegos).

El viernes 24 de septiembre de 1915, una caravana de más de dos mil devotos, entre generales, y oficiales mambises y sus amigos, se trasladó a caballo desde Santiago de Cuba hasta el Santuario del Cobre, donde entregaron una carta firmada por trece oficiales de alta graduación del Ejército Libertador, solicitando al papa Benedicto XV declarar a la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, así como celebrar su fiesta el 8 de septiembre en lugar del día 12 del propio mes, como se había hecho hasta entonces. La composición de los firmantes, clasificados por grado militar es la siguiente: Mayor General 2; Brigadier 4; Coronel 1; Teniente Coronel 3; Comandante 3. Muchos de ellos eran veteranos de las tres guerras de independencia.

Aunque los solicitantes lo hicieron a nombre de los creyentes cubanos, y no puede extrapolarse la relación matemática, llama la atención la proporción mayoritaria entre ellos de negros, en una época cuando la posición igualitaria de las personas de color en la sociedad cubana no estaba entronizada en muchos de los corazones criollos.

Entre los oficiales destaca especialmente el Mayor General Agustín Cebreco Sánchez, quien junto a sus dos hermanos Juan Pablo y José Candelario, eran naturales del propio poblado del Cobre, y participantes los tres en las tres gestas independentistas.

Mayor General Agustín Cebreco Sánchez. Fue uno de los dos veteranos con el grado de Mayor General, entre los firmantes de la solicitud para declarar a la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba. Los tres hermanos de la familia Cebreco Sánchez participaron en las tres contiendas independentistas, y habían nacido en el poblado de El Cobre. Cebreco fue, igualmente, uno de los numerosos negros participantes en la cabalgata hasta el Santuario.

En el documento los oficiales se declaran “hijos de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana”, al amparo de “cuyos preceptos vivimos”. La realización de su solicitud la describen como: “la más hermosa de nuestras esperanzas y la más justa de las aspiraciones del alma cubana, declarando Patrona de nuestra joven República a la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre”.

Al año siguiente, en mayo de 1916, el papa Benedicto XV instituyó “a la Virgen María de la Caridad, llamada del Cobre, Patrona Principal de toda la República de Cuba”. En el propio documento también le concedió a la misma “todos los privilegios y honores que por derecho corresponden a los Patronos principales de los lugares”. De igual forma, se trasladó oficialmente la fecha para su celebración del día 12 de septiembre, para el día 8.

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Algunos momentos y detalles salteados alrededor de la Virgen de la Caridad.

  • El lugar donde hoy se asienta El Cobre, era llamado por los indios locales Tarará, según el Capitán de Artillería Francisco Sánchez de Moya, quien arribó al lugar en 1599 con la orden real de explotar las minas de cobre situadas a cuatro leguas de la Ciudad de Santiago de Cuba.
  • La primera iglesia construida en el año 1600 en las Minas de Santiago del Prado, como se le denominó a partir del comienzo de la explotación al lugar, tenía como patrono a Santiago el Mayor.
  • Según documentos eclesiales, en el año 1607 la población de Santiago del Prado (después El Cobre), era de 200 habitantes, de los cuales una cantidad ascendente al 70% eran esclavos.
  • En el inventario de los esclavos de las minas de Santiago del Prado, realizado en el año 1608 por el comisionado Pedro de Baraona, entre los criollitos nacidos en cautiverio se menciona a un negro de cuatro años con el nombre de Juan, quien pocos años después participaría, junto a otros dos criollos, en el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad.
  • Ya en 1665, según las cifras aportadas por el historiador Leví Marrero en su estudio sobre el culto a la Virgen de la Caridad del Cobre en Cuba, el poblado de El Cobre contaba con 280 personas, sólo 5 de las cuales se identificaron como africanos, muestra del “acriollamiento” de su población.
  • Transcurridos tan sólo algo más de setenta años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, en 1687, las autoridades administrativas de Santiago de Cuba ordenaron a las eclesiales rendir el primero de varios informes sobre los milagros acontecidos alrededor de la imagen y el templo. Entonces la ermita donde se conservaba la efigie ya era visitada por personas y familias de diferentes regiones cubanas, después de hacer un itinerario de varios días, peligroso y arduo.
  • Un detalle simpático y a la vez vinculado con la nacionalidad. En un manuscrito de 1766, redactado por el capellán del santuario entonces Julián Josef Bravo, señaló el carácter "salado" de la imagen, pues la sal y no el azúcar fue la causa de su hallazgo.
  • El primer templo dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre en la ciudad de La Habana, fue el construido en el siglo XIX en extramuros y dedicado originalmente a Nuestra Señora de Guadalupe. En 1911 y a propuesta del Arzobispo Mons. González Estrada, el papa Pío X autorizó el cambio de patrono. Se trata del hermoso templo ubicado en Galiano esquina a Concordia.
  • La imagen de la Virgen de la Caridad se ha conservado en El Cobre en templos con las más disímiles características arquitectónicas y varias ubicaciones, hasta 1927, cuando se inaugura el actual santuario por todos conocidos. El jueves 8 de septiembre de ese año aún no tenía sus hermosas torres y otros ornamentos, aunque ya constituía un lugar digno para sede de la imagen y para acoger a los peregrinos de toda la Isla. En esa ocasión se organizó una peregrinación nacional en tren, al cual se iban incorporando al paso por las diferentes provincias.
  • En 1930 Pablo de la Torriente Brau, quien había sido secretario de Fernando Ortiz mientras éste escribió su libro sobre la Virgen de la Caridad del Cobre (escrito en 1929 y publicado por primera vez en 2008), dejó este testimonio sobre su labor: “Con el Dr. Fernando Ortiz yo estoy aprendiendo muchísimo cosas que en absoluto me interesan, pero que a veces me hacen gracia, como por ejemplo, averiguar en una misma semana, y como él dice, todos los chismes de la Virgen de la Caridad del Cobre y del barón de Humboldt. Por lo demás, para que nunca se encuentren diferencias en mi perfecta labor mecanográfica, yo tendré buen cuidado en evitar que él sepa cómo yo a veces me distraigo pensando algunas truculencias...”
  • En el año 1931 se inauguró el nuevo edificio del Seminario de San Basilio Magno en la finca Maboa, junto al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba, a iniciativa del recién estrenado Arzobispo Mons. Valentín Zubizarreta.
  • A su vez, la imagen de la Virgen de la Caridad ha salido del Cobre en 5 ocasiones, enumeradas a continuación:
    1. El 19 de diciembre de 1936. Se trasladó hasta la Alameda Michaelsen en Santiago de Cuba para ser coronada al siguiente día.
    2. El 20 de mayo de 1951 comenzó en Santiago de Cuba el periplo nacional de la imagen con motivo del Cincuentenario de la República. Terminaría un año después, en La Habana. Aprovechando el entusiasmo religioso generado por la peregrinación de la imagen, el controvertido político cienfueguero Santiago C. Rey presentó al Senado una propuesta de Ley para declarar oficialmente a la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, sin que fuera siquiera procesada.
    3. En noviembre de 1959 Se celebró en La Habana, en la Plaza Cívica "José Martí", la misa del Congreso Católico Nacional, participaron miles de personas y los principales dirigentes de la Revolución. Para ese evento se trasladó la imagen original de la Virgen.
    4. El 24 de enero de 1998 se trasladó la imagen original hasta la Plaza “Antonio Maceo” de Santiago de Cuba, para ser coronada nuevamente, esta vez por el papa Juan Pablo II durante la Misa celebrada en ese lugar.
    5. Entre los años 2011 y 2012 la imagen original fue transportada en periplo nacional para celebrar el cuadringentésimo aniversario de su hallazgo en la bahía de Nipe.
  • En mayo de 1940 el conocido intelectual norteamericano y monje trapense Thomas Merton, a la sazón con 25 años de edad, visitó el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre en busca de iluminación para su vocación sacerdotal.
  • En julio de 1954, por iniciativa del profesor de las Escuelas Pías de la Víbora Pedro Santana Vargas, un grupo de profesores y alumnos colocó una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en la cima del Pico Turquino, junto al busto del Apóstol José Martí colocado allí el año anterior por Manuel Sánchez Silveira y su hija Celia Sánchez Manduley. De esa forma, sobre la elevación más alta de Cuba reposaban dos de los grandes amores de los cubanos. Lamentablemente, después de 1961, con el giro al Marxismo de la revolución popular triunfante en 1959, manos inescrupulosas destruyeron la imagen de la Virgen.
  • En los sesenta años de revolución, sólo se ha construido un templo de nueva planta dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre. Se trata del inaugurado y bendecido en 2010 por el Obispo Mons. Álvaro Beyra Luarca en las cercanías de Manzanillo.

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Algunos reparos para considerar la devoción atributo de la cubanidad.

Personalmente me afilio a la opinión del difunto sacerdote e intelectual cubano Mons. Carlos Manuel de Céspedes, cuando defendía su parecer al respecto. Los atributos nacionales deben tender a la inclusión, y, lo que es aún peor, en ningún caso promoverán intereses sectarios de ningún tipo. Es muy difícil encontrar algún cubano con una expresión de desagrado cuando admira un tocororo, vestido con los colores de nuestra Enseña Nacional, o cuando en una húmeda hondonada de la campiña criolla observa y huele la fragancia de esa orquídea, rara y difícil de encontrar como la mariposa, toda blanca, como la dignidad de lo cubano a que aspiramos.

Por eso, imponer un atributo religioso a tantos excelentes cubanos sin ningún tipo de creencia religiosa, puede constituir una ocasión para la molestia o el sectarismo.

Otro ejemplo, esta vez político, acerca de cómo la manipulación del culto a la Virgen de la Caridad del Cobre puede dividir los corazones cubanos, es el hecho de haber sido, también Patrona del Cuerpo de Voluntarios durante las tres gestas independentistas. Si bien parece la primacía la tienen los independentistas en tiempos del frustrado levantamiento del camagüeyano Joaquín de Agüero y Agüero (1851), lo cierto es que, desde la propia fundación del cuerpo, los voluntarios también le rindieron homenaje y culto, encomendándole la protección de sus acciones.

Ejemplo de cómo se manipuló el carácter de Patrona del Cuerpo de Voluntarios, para disminuir el culto popular a la Virgen de la Caridad del Cobre entre los cubanos. En esta noticia, extraída de la prensa de Caibarién y publicada en un diario local en 1950, da cuenta del “hallazgo” de una estampa, en cuyo reverso se divulgaba el acto de reconocimiento de la Virgen como Patrona del Cuarto Batallón de Voluntarios de La Habana. Lo cierto es que noticias como ésta eran de amplio conocimiento ya por los interesados, y referencias a ese y otros actos por el estilo, podían encontrase en muchas bibliotecas parroquiales.

Fragmento de la misma noticia, publicado en el periódico religioso “La Verdad Católica” en uno de sus ejemplares de septiembre de 1859, de libre circulación por toda la Isla. Desde entonces ha estado en la biblioteca de libre acceso del Arzobispado de La Habana, así como en múltiples archivos diocesanos y parroquiales por toda Cuba. Entonces: ¿en qué consistió el descubrimiento en 1950? El objetivo muy claro, dividir. Por otra parte, los católicos rendimos culto de amor y respeto a Nuestra Señora de la Caridad, (Madre de Dios y a la vez Madre de Jesús), desde unos cánones establecidos por las Escrituras y la Tradición de la Iglesia. Mientras tanto, no pocos cubanos lo hacen desde religiones animistas y sincréticas, siguiendo cultos y realizando ofrendas muy diferentes a los católicos. Esto también puede ser motivo de discordia, en lugar de la deseada unidad nacional. En cualquier caso, y a pesar de las diferencias, lo cierto es que el culto a la Virgen de la Caridad del Cobre ha calado profundo en todas las clases sociales de la población cubana. Esa certeza me permite recomendarla como una tradición, con mucho potencial para contribuir a la tan necesitada y ansiada unión de todos los cubanos.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

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