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El Pueblo.

El día de mañana, 12 de mayo, está dedicado a festejar la advocación mariana Nuestra Señora de Fátima en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En la Diócesis de Cienfuegos el único templo dedicado a esa advocación es el de Ciego Montero, donde se le rinde culto desde hace más de medio siglo, y donde, además, está ubicada la fábrica de refrescos y aguas minerales, cuyos productos son tan conocidos por los cubanos. Veamos entonces algunos detalles sobre la historia del pueblo y la huella de la fe católica en esa comunidad.

Ubicación del pequeño poblado Arriete-Ciego Montero, perteneciente a la Parroquia de Palmira.

Cuando en 1724 el Cabildo de Santa Clara solicitó y obtuvo sus límites jurisdiccionales, en la documentación presentada ya se mencionaba el Hato de Ciego Montero. Más adelante, en el censo de 1841, entre los caseríos de la jurisdicción descritos (se clasificaban las poblaciones en villas, aldeas y caseríos, en ese mismo orden de importancia), ya se aludía a Ciego Montero junto a Caonao y Arimao. Para entonces mereció la descripción de “lugar muy frecuentado”, gracias al conocimiento y explotación de los baños sulfurosos descubiertos mucho tiempo atrás por un negro esclavo, conocedor de sus propiedades medicinales. Tanto así, que el ya instaurado Ayuntamiento de Cienfuegos hizo un estudio, sobre la base del cual, entre 1846 y 1852, construyó y amplió en el lugar algunas instalaciones para el uso más cómodo de los baños. A partir de entonces comenzaron a llamarse Baños del Príncipe Alfonso.

Foto de la edificación de los baños de Ciego Montero de 1900.

El caserío Ciego Montero fue creciendo alrededor de los baños, hasta que a partir de 1860 el Ayuntamiento de Cienfuegos, a través del Partido de Cartagena al cual pertenecía el poblado, comenzó a ejecutar una serie de medidas “para fomentar allí un pueblo” (lograr el reconocimiento oficial de las autoridades superiores). Entre esas gestiones se cuenta el levantamiento de un plano de la urbanización, poniendo orden en el proceso constructivo, así como la ejecución de un puente para facilitar el acceso, sobre el río Manengo. Sin embargo, El Gobierno Superior de la Isla respondió a la solicitud con una cantidad insólita de condiciones y detalles, provocando se archivara el proyecto por el momento.

La segunda mitad de la década de los 1860 se anunció promisoria para Ciego Montero. Ya entonces, entre febrero a mayo, “más de 60 familias de la jurisdicción y otras cercanías concurrían a los baños, todavía de propiedad privada”. Por otra parte el entronque del ferrocarril de Matanzas con el de Cienfuegos se proyectó y ejecutó a través del caserío, facilitando el acceso a los baños.

Unos años más tarde el entonces ex administrador de la empresa del ferrocarril en la localidad, Anibal Arriete, dona los terrenos y promueve el establecimiento de un caserío en las cercanías del de Ciego Montero, bautizando dicho asentamiento con su apellido. Para 1894 ya Arriete merecía ser descrito en los documentos oficiales, y su administración se fusionaría para formar la actual localidad conocida por Arriete-Ciego Montero. Esa población, desde finales del siglo XIX, fue considerada un “barrio” de la jurisdicción de Cartagena.

Imagen de satélite del barrio Arriete-Ciego Montero. Puede verse la fusión compacta de ambos caseríos hasta formar un barrio.

El montaje del molino de piedras volcánicas en Arriete en 1901 y la inmediata necesidad de áridos para el ferrocarril Santa Clara-Santiago que se construía, aumentó de forma exponencial la importancia económica del barrio de Arriete-Ciego Montero, cuyos ingresos al margen de la agricultura se resumían hasta entonces en el turismo curativo.

Los baños, a su vez, recibieron una voluminosa inversión en 1947, cuando se construyó la edificación que conocemos hoy, de 40 metros de ancho por 104 de largo, con las pocetas enlosadas para una superior higiene.

La iglesia.

Mientras tanto la comunidad cristiana crecía en número y dinamismo. En 1867, cuando el Obispo de La Habana Mons. Jacinto María Martínez se traladaba en visita pastoral entre Arimao y Cartagena, se vio sorprendido en Ciego Montero por una reunión de más de seiscientas personas, “pidiéndome todos que les concediese la erección de una parroquia, pues distaban de las circunvecinas tres, cuatro y cinco leguas”. Al año siguiente el Obispo dictó las órdenes correspondientes para crear parroquias en Arimao, Palmira y Ciego Montero. La erección de un parroquia tenía que ver con aspectos financieros para el sostenimiento del templo (como inmueble), la celebración de los cultos y la permanencia del sacerdote encargado, en virtud del Patronato Regio y los subsiguientes concordatos firmados desde el descubrimiento de América entre el Gobierno español y la Iglesia Católica. Aunque el Ayuntamiento cienfueguero respondió positivamente a la consulta reglamentaria para las tres localidades, la erección de Ciego Montero en parroquia nunca se materializó.

No obstante, la comunidad cristiana continuó creciendo con el poblado, hasta que en 1889 construye su propio templo, sobre terreno donado por el Sr. Diego A. Marchena. La información a mi alcance no me ha permitido ubicar con exactitud ese inmueble, conocer sus características constructivas, ni precisar a qué devoción fue dedicado el templo. Durante el ciclón de septiembre de 1935 fue arrasado hasta sus cimientos, junto a otros muchos templos de la, en aquel momento, provincia de Santa Clara. Desde entonces, y durante los próximos 22 años, la comunidad Arriete-Ciego Montero permaneció sin templo.

Así recogió la prensa local los destrozos ocasionados por el huracán del 28 de septiembre de 1935 en Arriete-Ciego Montero. Entre las pérdidas se contaba el viejo templo construido en 1889.

El proyecto para dotar la localidad de iglesia tomó auge en diciembre de 1951, cuando la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre pasó por allí, como parte del periplo nacional realizado en conmemoración del quincuagésimo aniversario de la República. Sin embargo, el propósito no recibiría el impulso decisivo hasta 1954, con el nombramiento del Pbro. Modesto Juan de Dios Peña Paz como párroco de Rodas y encargado de esa localidad.

Como parte del periplo nacional realizado por la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en conmemoración del quincuagésimo aniversario de la República, visitó Arriete-Ciego Montero el 10 de diciembre de 1951. Allí fue recibida por centenares de personas, dejando la comunidad muy animada y dispuesta a reconstruir su templo.

En ese año comenzaron a celebrarse los cultos en una casa de madera, propiedad de José Rodríguez, vecino del pueblo, por una renta de 3 pesos mensuales, pagados por la comunidad y las donaciones recibidas. Se formó una comisión para la construcción del templo y se realizaron misiones en la zona para recaudar fondos. Con la ayuda económica de un donante se compró, con destino al templo, una imagen de Nuestra Señora de Fátima en el propio año 1954. El 12 de mayo se efectuó la primera fiesta patronal con procesión de la imagen por el pueblo, dando inicio así el culto a esa devoción en Arriete-Ciego Montero.

Sector del volante convocando a las primeras misiones organizadas por el Pdre Modesto Peña en Arriete-Ciego Montero, en 1954.

Al año siguiente, durante la celebración patronal, se bendijo la primera piedra del futuro templo y comenzó su construcción, en una parcela de la finca Los Cocos, donada por José Cabrera y sus dos hermanas religiosas Oblatas, todos nativos de Ciego Montero.

El templo se terminó y bendijo dos años despues, durante las fiestas patronales del año 1957. La ejecución corrió a cargo del maestro de obras Nicasio Sosa. Se trata de un pequeño y modesto edificio de estética vernácula, de 23 metros de ancho por 33 de largo, construido con bloques de cantera, techado a dos aguas con retejado de tejas planas, cuya altura alcanza los 5 metros. Destaca su piso, con mosaicos blancos y negros, dispuestos cual tablero de ajedrez, con aspecto demasiado alegre, más apropiado para un lugar de recreo. Sus ornamentos son una pequeña espadaña rectangular en la fachada frontal, de donde cuelgan dos diminutas campanas. También decoran la fachada dos falsas columnas a cada lado de la misma, terminadas ambas en capiteles rectangulares sobre los que se apoyan sendos ornamentos de forma cónica. También en la fachada frontal existía un reloj eléctrico, donado por una casa de efectos eléctricos de Cienfuegos, cuyo paradero desconozco. Donde estaba el reloj la fachada ostenta un gujero perfectamente redondo.

Anverso y reverso de la postal conmemorativa de la inauguración y bendición del templo actual de Arriete-Ciego Montero, en 1957.

Vista del templo actual, bendecido e inaugurado en mayo de 1957.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

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