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Índice

  1. ¿Qué lista?

  2. La Lista

    2.1. Algunos cálculos

    2.2. Tabla con algunos cálculos parciales de los montos aparentemente cobrados por los periodistas "vendidos"

  3. Algunas precisiones

  4. Conclusiones

  5. Otros temas que quizás te interesen

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¿Qué lista?

El último día de enero de 1959, frescos aún los gritos revolucionarios de victoria, la prensa cubana difundía sensacionalmente el descubrimiento en el Palacio Presidencial, por integrantes del Ejército Rebelde, de una nota donde se listaba los nombres de un grupo de periodistas y medios de prensa cuyas plumas "el gobierno de Batista compraba", "parte de un engranaje publicitario-político que evitaba que la verdad llegase al pueblo" (ésta última frase de la investigadora Mercedes Rodríguez García, publicada en el 2006).

Este documento, como puede verse del párrafo anterior, ha sido utilizado como "bandera" por generaciones de historiadores y comunicadores oficialistas durante las últimas seis décadas, para descalificar a ultranza la prensa y los periodistas republicanos, especialmente aquellos cuya labor se desempeñó en el período "de facto" de Fulgencio Batista (1952-1958).

Usado como referencia por muchos, hasta donde conozco, nadie lo ha cuestionado (resultó muy conveniente en su momento como reafirmación de los "nuevos tiempos" prometidos por la revolución, y para los propósitos de los marxistas de destruir la prensa tal y como se conoció en Cuba durante siglo y medio, y aún en nuestros días, para la imposición de una prensa partidista cuyo cuestionamiento está pendiente). Ni lo he visto digitalizado, en tiempos donde las imágenes ocupan un espacio importante en la divulgación historiográfica, ni he podido consultar la fuente original ni el contexto detallado del hallazgo.

Estas notas no tienen como objetivo cuestionar la veracidad del documento. Son solamente un pequeño aporte para quienes deseen contextualizarlo.

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La Lista

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Algunos cálculos

Acopiando informaciones de diferentes fuentes, especialmente del libro "200 Años de Periodismo" del fallecido periodista e investigador Juan Luis Marrero González (la fuente más confiable entre las consultadas), así como de la prensa de la época, veamos a continuación una tabla con cálculos realizados con los pagos de marras. Se han incluido sólo los nombres y cantidades encontrados por mí en referencias precisas.

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Cálculos utilizando los datos publicados sobre el listado de periodistas vendidos a Fulgencio Batista, encontrada en el Palacio Presidencial el 30 de enero de 1959.

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Algunas precisiones

  1. Según quienes hacen referencia al documento, estaba encabezado por el nomograma de la Presidencia de la República, con el título "Atención mensual para periódicos y revistas" y firmado por el propio Fulgencio Batista. Contiene literalmente este párrafo: "La Dirección General de la Renta de Lotería, con la aprobación del honorable Presidente de la República, dispone que de los fondos propios de dicha dirección se destine la cantidad de 125 mil pesos mensuales, durante el presente ejercicio fiscal 1955-56, situándose esa suma por el Tesorero de la Lotería nacional en la Secretaría de la Presidencia, a fin de que se distribuyan en el presente mes de enero como contribución a la propaganda y publicidad de la política económica y socia del gobierno".

  2. Me consta, por la investigación de otras actividades ajenas a la prensa, era tradicional el uso de fondos de la Lotería Nacional por los presidentes republicanos para diferentes fines, desde su establecimiento en1909. Estos fondos eran destinados a obras importantes para los cubanos como la vivienda o la educación. También alrededor de la Lotería Nacional se producían escándalos famosos de latrocinio, como la compra "casual", en 1927, del billete ganador del premio mayor (300 mil pesos), por el político cienfueguero Santiago C. Rey González, alabardero del entonces Presidente Gerardo Machado, y padre de quien llegaría a ser Secretario de Gobernación del régimen de facto de Batista.

  3. La orden de pago en cuestión corresponde a un período concreto (55-56), y el total de fondos destinado (según la transcripción literal de quienes la han visto) es de 125 mil pesos. Sin embargo, cuando los historiadores y comunicadores lo citan se refieren a "pagos mensuales" y listan a los periodistas y sus montos correspondientes. Como puede verse de la tabla, sólo el sub total parcial de los "periodistas vendidos" citados en referencias, supera en casi 34 mil pesos mensuales la cifra ordenada por Batista. Desconozco si la información se tomó de diferentes documentos, o si es una conveniente manipulación para descalificar a ultranza.

  4. Cuando se cita el documento, nuestros historiadores precisan estos "periodistas vendidos" recibían pagos mensuales y mencionan las cifras de la tabla. Entre 1954 y 1958 el salario mensual del Presidente de la República era de 12 mil pesos. De acuerdo con las citas de nuestros historiadores, por ejemplo, Joaquín Claret Martí recibió mensualmente el doble del jornal de Batista, Gastón Baquero una vez y media, y otros como Raoul Alfonso Gonsé y Ramón Vasconcelos Maragliano cobraban sustancialmente más de lo embolsado por el propio "Madrugador" cada mes.

  5. Las referencias a la lista pecan por ser parciales. Sorprende, entre otros, no esté incluido Alberto Arredondo Gutiérrez, quien era considerado vox populi como el "vocero máximo del general Fulgencio Batista" desde su periódico "La Noticia", fundado para defender la candidatura de "El Hombre", cuando apenas era un frustrado aspirante a la presidencia. Por otra parte surge la duda, ¿se habrán "seleccionado" los enlistados más "convenientes", desechándose otros?

  6. Según el censo de 1953, el precio promedio de una vivienda urbana en Cuba estaba casi en 1300 pesos, así, pues, un periodista como Alfredo Izaguirre Hornedo (dueño de un capital considerable en aquellos años), recibía mensualmente por su silencio unas 9 casas urbanas. Por otra parte, menos del 1% de los empleados del gobierno (a cualquier nivel), ganaban más de 300 pesos mensuales. Proporción similar encontraremos en los salarios pagados a los periodistas por las empresas editoras de la prensa cubana, donde el salario de un columnista muy destacado oscilaba entre 300-400 pesos. De esa forma, el periodista Alberto Salas Amaro recibía cada mes de la Lotería Nacional 40 salarios de un columnista muy destacado de un diario, o de un funcionario importante del gobierno. Por último, para sostener mensualmente estos pagos (sólo parcialmente), se requeriría anualmente casi dos millones de pesos, saqueo cuyo volumen sería imposible de sostener sin denunciarse tan sólo durante el período 1955-1958, por una prensa dotada de muchos columnistas valientes, quienes demostraron en ese lapso su valía, tanto como pudieron por la censura.

    No se requieren más ejemplos. Intentar vincular estos pagos a una persona determinada es una manipulación, mayor aún cuando se hace ver como percibidos cada mes, y con una sistematicidad de años. Agréguese a ello la ausencia en la bibliografía de cita alguna sobre los recibos, obligatoriamente generados por esos pagos (nadie ha podido dar fe del cobro de estos dineros).

  7. Refiriéndose específicamente al documento del período 55-56 tiene sentido la maniobra de Batista (cuando se cita en los medios oficialistas sólo sirve de introducción a una catilinaria descalificadora, después de la cual no queda claro si es el único o se encontraron otras órdenes de pago a periodistas). Entre 1955 y 1956, antes del desembarco del yate Granma, "El Hombre" decidió maquillar un tanto su régimen, con medidas, entre otras, como la amplia amnistía inclusiva de los jóvenes asaltantes de los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo. No sería de extrañar, entonces, hubiera gratificado a periodistas de prácticamente todas las publicaciones periódicas más importantes, pensando más en un coqueteo general con la prensa. Aportaría luz sobre este asunto la difusión del documento completo, donde probablemente nos encontremos con otros periodistas y medios cuidadosamente omitidos.

    Por último, cuando se cita este documento como testimonio de un "engranaje publicitario-político que evitaba que la verdad llegase al pueblo", la manipulación toma caracteres olímpicos. Exceptuando algunas figuras estrechamente vinculadas con Batista, algunos más por negocios, el resto, o no tenía la política como tema de especialización; o había practicado la denuncia cívica con justicia, incluyendo las críticas al "Madrugador". Algunos de ellos, empero, tenían una posición tradicional y abiertamente anti batistiana.

    En el primer grupo pueden incluirse al excelente periodista Ramón Vasconcelos Maragliano, lamentablemente muy unido a Batista en los últimos años de su mandato; a Alberto Salas Amaro y Otto Meruelo Baldarraín, ambos prácticamente voceros del dictador; y a Rolando Masferrer, ameno prosista, quien, partiendo del marxismo, llegaría a utilizar su mano, además, como un esbirro de siempre del dictador. En el grupo de los vinculados a él más por negocios que por sus plumas, cuyos periódicos ocasionalmente dejaban pasar alguna crítica, pueden incluirse a José López Vilaboy y a Alfredo Izaguirre Hornedo.

    Los ejemplos entre aquellos incluidos en la lista con una posición anti batistiana son abundantes, sin embargo, me concentraré en uno, si bien no el más importante, sí es quien mejor conozco. Según el documento, el periodista cienfueguero Nicolás Machado Aragonés (conocido como Nick Machado), recibió 400 pesos mensuales de los fondos de la Lotería Nacional, con lo cual se compraba su "silencio cómplice". En 1955 (fecha del documento), Nick tenía 51 años de edad, de los cuales más de 30 los había pasado directamente escribiendo en la prensa, y algo más trabajando en sus talleres. Era director desde hacía 3 años del diario "La Correspondencia", el segundo más antiguo de Cuba después del "Diario de la Marina", y uno de los mejores entre la impresionante prensa cienfueguera del momento. Era conocido en las publicaciones periódicas de tirada nacional así como entre sus periodistas, y sus artículos se citaban o publicaban frecuentemente en los diarios habaneros, especialmente sus análisis de la política nacional. Era considerado como un confeso anti batistiano. A continuación sólo algunos ejemplos, con los cuales pretendo fundamentar esa aseveración.

  • 1934. Con el título "¡Vivan las cadenas!" publicó un artículo donde describe el terrorismo imperante en la Isla con el gobierno de Carlos Mendieta Mortefar, mientras llama al ejército "amos, los dueños y Señores de la República". Llama "Madrugón" a los sucesos del 4 de septiembre, mientras los acólitos de Batista le llamaban "Revolución". Critica al coronel Batista por la demagogia que aplica entre los uniformados: "La igualdad social y de clases es una doctrina mantenida y defendida por los comunistas. Proclamada por los adictos a Lenin, los Sevilla, sincera e idealista. Pero en boca de un Jefe del Ejército, se nos antoja peligrosa, muy propensa a quebrantar las filas de sus fuerzas".

  • 1944. Critica la actuación del gobierno de Fulgencio Batista contra los agiotistas en medio de las dificultades generadas por la Segunda Guerra Mundial. Dice que en los años postreros de su gobierno "acabó con la esperanza de Cuba". Llama a Batista "Guajirito de Banes".

  • 1947. Al tratar la posible autorización del Presidente Grau San Martín para el regreso de Fulgencio Batista a las elecciones que se avecinaban, llamó despectiva e irónicamente a Batista "Exiliado Nº 1".

  • 1947. Con el título "Bayonetas son triunfo", después de criticar un discurso del Presidente Ramón Grau San Martín, lo acusa de intentar ganar el ejército para sostenerse en el poder, como lo hizo Fulgencio Batista en su momento, a quien llama "Indio Putumayo".

  • 1949. Al referirse a la acusación presentada por el senador Pelayo Onofroff Cuervo Navarro contra el ex presidente Ramón Grau San Martín por el presunto robo de más de 174 millones, precisa que de igual latrocinio podría acusarse a "Fulgencio Batista y su gentecita".

  • 1949. Al denunciar el atraso en el cobro de los maestros públicos, recordó que era un mal de antaño (especialmente menciona la época batistiana), llamando a Fulgencio Batista "El Indio".

  • 1950. En ocasión del centenario de la Bandera cubana, recordó que las maestras hablarían mucho a sus niños sobre los próceres de la independencia, pero nada sobre los personajes componentes de la sucesión de Presidentes de la República, donde no encontrarían ni héroes ni honestos. Sobre Fulgencio Batista en particular dijo: "La era batistiana duró diez años. Diez años de nepotismo militar, con Hermelindos, Panchitines y otros, impuestos a fuerza de aceite ricino. La república avanzó, pero se convirtieron en ricos muchos de los sargentos de 50 pesos mensuales hasta el golpe del 4 de septiembre. El más aprovechado de todos -como era de suponerlo-, fue el jefe, el Gral. Fulgencio Batista".

  • 1950. Comenzó un comentario político designando a Fulgencio Batista como el "Putumayo septembrino", para precisar que durante su campaña electoral (1947-1948), "eran más los soldados que le custodiaban, que el público que se reunía para saludarlo". Más adelante llama "Indio Mayor" a Batista e "Indio Menor" a su hermano Francisco.

  • 1950. Con motivo de los rejuegos electorales para las elecciones parciales de junio, comienza comentando la ruptura de la coalición entre Fulgencio Batista con los comunistas del Partido Socialista Popular (PSP): "No se sabe qué repercusión puede alcanzar este viraje del Indio Putumayo, que se decía en la oposición y se aparece ahora cooperando con Prío".

  • 1952. Durante los tres meses posteriores al golpe de estado del 10 de marzo denuncia en varias ocasiones algunas de sus peores consecuencias. Aclara los términos de "una acción a la que ha querido llamarse revolucionaria", no es más que "un golpe de mano asestado por un grupo de militares". Llama a esta la "segunda etapa de gobierno de Batista"; la primera la considera de 1933 a 1944. Al referirse a la "primera" etapa de gobierno de Batista describe: "Del <<madrugón>> [se refiere al 4 de septiembre de 1933] surge Fulgencio Batista, un oscuro Sargento Taquígrafo que pronto se adueña de la Jefatura del Ejército y se convierte en el Hombre Fuerte, y en el destrozador de presidentes... Once años de Batista General y Batista Presidente, con una secuela de muertecitos y de personajillos enriquecidos". Denuncia las maniobras politiqueras de Eusebio Mujal Barniol para mantenerse al frente de la CTC, haciéndole ver a Batista "que él y los dirigentes de la CTC llevarán a su lado a las masas de los trabajadores: el cacharro que le vendió por largo tiempo y a un elevado precio a Carlos Prío". Valoró así la propuesta demagógica del dictador de efectuar elecciones: "Sí, en largo tiempo no habrá elecciones, porque somos de los que creemos que Batista no será capaz de cumplir su palabra para perder en noviembre de 53 lo que en tan pocas horas conquistó mientras el pueblo dormía confiado".

  • 1952. En el resto del año sus denuncias y acusaciones contra Batistas no cesaron. Después de unas declaraciones del "Indio" asegurando "si en Cuba hay crisis, está en la mentalidad de quienes elaboran sus noticias", ripostó: "Claro que el Sr. Batista puede decir que en Cuba no hay crisis. Su hacienda está mejor nutrida con 12 mil pesos mensuales y el cargo de Presidente, que con un acta de Senador y exiliado en Kukine" [nombre de su finca al sur de la ciudad de La Habana].

  • 1952. Finalizando el año, y comentando sobre los periodistas al servicio de los líderes de la asonada golpista, y concretamente contra las declaraciones llamando a la violencia contra los periodistas opositores pronunciadas por Alberto Arredondo y Ramón Vasconcelos, escribió: "Parece ser que los propios periodistas a sueldos son los peores enemigos de la clase. A nosotros, por ejemplo, no se nos ocurriría nunca pedir la expulsión del Colegio de Periodistas o la exterminación física de un compañero que esté al servicio del gobierno. De éste o de cualquier otro. Leemos todos los días a Arredondo (posiblemente uno los pocos lectores que tenga); leemos a Vasconcelos; a Ernesto de la Fe; a Masferrer; a Villaronda (el cantor de las obras de caridad con dinero del Estado); a todos esos que cobran buenos cheques por defender a este gobierno, como defendieron antes al de Prío, por idéntica causa".

  • 1953. Para el centenario del natalicio del Apóstol, en un texto donde el único nombre propio mencionado es el de José Martí, escribió la siguiente sentencia: "Siempre, en todas las épocas, y en todos los pueblos, habrá suficientes hombres con decoro para lanzar del poder a los usurpadores, a los que, por el camino de la fuerza, asumen la gobernación para someter a sus gobernados".

  • 1953. Al comentar la captura y muerte de uno de los gánsteres abundantes en nuestra realidad nacional, denunció sobre este mal: "Los grupos de acción surgieron durante el gobierno constitucional de Fulgencio Batista. Entonces se denominaban revolucionarios. Muchos de ellos lo eran, realmente".

  • 1953. Comentando la preparación de Cienfuegos para recibir a Fulgencio Batista en una muy publicitada visita a la ciudad, después de insistir en los intereses más urgentes de la urbe a exigir al mandatario de facto, señala que la manifestación popular debía ser para eso, "no para ofrecer falso homenaje a los que nada se merecen, porque nada han hecho, ni harán, por mucho que lo prometan".

  • 1954. Nicolás Machado no simpatizaba con el marxismo, y menos aún con la práctica comunista. Sin embargo, era crítico de toda injusticia política. De esa forma, cuando Fulgencio Batista promulgó la Ley para la lucha contra el comunismo en Cuba, la denunció como un arma muy peligrosa en manos del régimen: "Si por antecedentes solamente se va a considerar como comunista a una persona, habría que empezar por el propio Presidente de la República, general Batista, que legalizó el Partido Comunista, puso a sus líderes más destacados al frente del manejo de la CTC, figuró como candidato presidencial de ese partido en 1940 y en 1944 y va ligado al mismo en la CSD, aparte de que tiene como colaboradores en su actual régimen a muchísimos que militaron en el comunismo y a otros que también figuraron como candidatos a senadores en ése partido". "Bueno es que se combata el comunismo, que se coopere con los Estados Unidos a extirpar de América esas doctrinas nocivas, pero no se aproveche el pretexto para meter en la cárcel a los enemigos del régimen, a privarlos de sus cátedras y plazas de maestros o de los cargos que ocupen en las empresas privadas los trabajadores".

  • 1954. Comentando las elecciones donde resultó "electo" Fulgencio Batista denunció: "El pueblo estaba cansado del exceso de política y de la corrupción administrativa de Carlos Prío. ¿Y que hizo Batista a las 48 horas de adueñarse del poder?: llamar a su lado para que compartieran el gobierno a un grupo de camajanes desprestigiados que antes fueran lanzados del poder por el voto del pueblo, y a los liberales y demócratas, partidos estos responsabilizados con las depredaciones del gobierno priísta...Lo que está sucediendo en Cuba, da asco. Nunca vimos tanta desfachatez ni tanta falta de respeto al pueblo".

  • 1955. Después de denunciar actos represivos ejecutados por los esbirros de siempre en diferentes localidades de la Isla, Machado calificó la situación como "síntoma peligroso a la vuelta de aquella anterior estancia de Batista en el poder, que se caracterizó por el aceite de ricino a todo ciudadano que protestaba contra el gobierno".

  • 1956. Ante la insistencia del gobierno de celebrar elecciones, con su ironía criolla Machado comenta: "El gobierno habla mucho de la necesidad de llegar a fórmulas electorales (en estos momentos más que nunca) pero no ofrecen más fórmula que la de Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como".

  • 1956. El abogado y político Santiago C. Rey Perna, amigo de Nicolás Machado y persona cuyo talento admiraba, hace unas declaraciones en Venezuela anunciando "buscaba una solución legal" para reformar la Constitución, de manera que Fulgencio Batista pudiera reelegirse en 1958. La respuesta de Machado fue ácida a pesar de la amistad entre ellos. "No dudamos que Batista siga gobernando después del 58. Que complete los 20 años que anunciaron su partidarios a raíz del golpe del 10 de marzo. Pero lo hará de la misma forma que llegó el 10 de marzo: por la fuerza, disolviendo el Congreso y erigiéndose en dictador sine die. Pero jamás lo logrará con el respaldo del pueblo cubano".

  • 1956. Mucho antes del desembarco del yate "Granma", desmontada la llamada "Conspiración de los Puros" en abril de 1956, y apresado su jefe el general Ramón Barquín López y el grupo de oficiales del Ejército participantes en la revuelta, se manifestó la falsa "unidad monolítica" de las fuerzas armadas, tan cacareada por Fulgencio Batista. Atemorizado, el dictador hace unas declaraciones públicas con amenazas en acto celebrado en un teatro del campamento de Columbia. Sus principales personeros lo imitaron, resultando especialmente estridentes las del Jefe del Ejército, general Francisco Tabernilla, quien aseguró "¡Hay que darle candela al jarro!". Ese panorama nacional fue calificado de "sombrío" por Machado en un comentario político, agregando "hay que deducir que encierran una grave amenaza para los que no simpatizan con el régimen del 10 de marzo".

  • 1956. Mientras el gobierno organizaba las elecciones para noviembre de 1957, Machado las denuncia por ofrecer insuficientes garantías para la oposición. Califica los objetivos de régimen de Fulgencio Batista de esta manera: "Parece, y esto es sensible, que no se quiere por parte de los que mandan un arreglo decoroso, sino la imposición reiterada de lo toma o lo deja".

  • 1957. En ocasión de estarse preparando las elecciones de 1958 las descartó como solución al problema cubano porque "la gente irá a los colegios, como fueron en 1954, en cantidad suficiente para que las boletas aparecieran como más convenía a los intereses gobiernistas". Más adelante denuncia "Después del asalto a Palacio, desfilaron por el Salón de los Espejos todos los representativos de las clases productoras del país, del proletariado, profesionales y dirigentes de instituciones cívicas. Están retratados junto a Batista y figuran en un álbum donde constan los nombres y direcciones de cada visitante. (Éste álbum tendrá un valor inapreciable según vaya pasando el tiempo). Pues bien, con infinidad de esos individuos hablamos después de la visita, y casi todos nos decían lo mismo: <<Yo fui porque no quería que luego la emprendieran con mi negocio, con mi pariente, etc.>> La excusa obligada de los que quieren bailar sin mover los pies. Por eso siempre hemos admirado tanto a ese que grita voz en cuello que es Batistero, como al que se lanza a la Sierra Maestra con Fidel Castro. La falta de definición es uno de los peores males que sufre Cuba".

  • 1958. Al comentar la intervención crítica del político Miguel Suárez Fernández en el programa "Ante la Prensa" de CMQ-TV, considerando imposibles de realizar las elecciones amañadas por Batista para junio de ese año, afirmó: "nada dijo que no hayamos dicho nosotros", aludiendo a la necesidad de "movilizar al pueblo en una lucha unida para una vez lograda la fuerza poderosa de la unidad, demandar del gobierno la celebración de unas elecciones honradas, limpias, donde se cuenten los votos".

    Evidentemente el exagerado pago mensual adicional de un salario, al nivel de un columnista muy destacado, no compró el silencio cómplice de Nicolás Machado... O Fulgencio Batista y sus esbirros de siempre resultaron probados imbéciles.

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Conclusiones

Nicolás Machado, como un buen número de los analistas políticos incluidos en la lista, fueron críticos de la realidad cubana y ejercieron la denuncia en muchos momentos difíciles, donde se necesitó, además del talento, también de la valentía para hacerlo. Fulgencio Batista, como cualquier político sometido al escrutinio público, fue juzgado por estos periodistas, incluso en los siete años de su mandato de facto, tanto como lo permitió la censura.

Durante el período considerado en el documento (1955-1956) (éste último año hasta principios de diciembre, fecha del desembarco del yate Granma), el Presidente, ahora "institucional", electo en las elecciones de 1954, se mostró dadivoso con medidas tales como la amnistía de mayo del 55, gracias a la cual pudieron regresar muchos opositores del exilio, y salieron de Isla de Pinos los asaltantes a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo.

Situados en contexto, "El Indio" gozaba de popularidad en general entre los periodistas, considerando su participación en varias medidas concernientes al gremio, como el establecimiento del seguro periodístico, las normativas contra el intrusismo en esa profesión, la inauguración de la Escuela Profesional de Periodismo "Manuel Márquez Sterling" (cuyo primer Título le fue otorgado simbólicamente, con el beneplácito de los comunistas, y las ácidas críticas de sus oponentes), entre otras. En ese contexto, lo más probable, considerando veraz y ejecutada la orden dada en el documento de marras, se trate de un pago único, hecho más para congraciarse con la prensa y maquillar un poco las críticas a su figura en los medios, que para "comprar" las conciencias de los columnistas enlistados.

Hubo pagos semejantes con otros destinos, tomados de la Lotería Nacional por los presidentes republicanos. Un ejemplo concreto fue la terminación del edifico de la Escuela Profesional de Periodismo, para lo cual Fulgencio Batista destinó un crédito de 30 mil pesos a finales de 1943, tomado de la Lotería Nacional. Por su parte, la esposa del entonces fallecido periodista Nicolás Machado, me confirmó en entrevista personal, no saber nada de semejante pago, ni menos que Nick lo hubiese cobrado, todo dicho con ánimos de constatación, sin presupuestos políticos innecesarios ya para ese momento (la entrevista tuvo lugar en 2008, difunto Nick, y ella con más de ochenta años de edad).

Considerando ejecutado el pago, en modo alguno debe citarse ambiguamente como recibido mensualmente, para asegurar lo cual debían referirse a los otros documentos autorizándolos. En consecuencia, más descontextualizado resulta describir a la prensa nacional, como se hace siempre basados en esta orden de pago, como "un engranaje publicitario-político que evitaba que la verdad llegase al pueblo".

La lista fue encontrada en un momento de efusión revolucionaria (todavía no marxista), y resultó muy conveniente para el proyecto de giro al marxismo de la revolución, operación ya en marcha por parte de un grupo de líderes de la gesta popular. Lo fue especialmente para el objetivo de destruir la prensa tal y como la conocieron los cubanos durante siglo y medio, y después establecer la prensa partidista. En ese sentido resultó providencial.

En medio de una historiografía y medios de comunicación sin oponentes públicos de pensamiento diferente, citar la lista sin necesidad de más fundamento, ha resultado cómodo y garantía de éxito para periodistas e historiadores oficialistas durante sesenta años. De esa forma han participado en la campaña de descalificación a ultranza de la prensa anterior al año 1959.

Todavía fresca en el recuerdo la intervención del entonces Vicepresidente de la UPEC Juan Marrero, en acto público por el 110 aniversario del diario cienfueguero "La Correspondencia" (2008), cuando desde La Habana llegó a darnos lecciones acerca de cómo debíamos interpretar nuestra propia historia local. Con teatral gesto alabeó en su mano alzada un documento firmado en abril de 1960, sobre el juicio celebrado por la Junta de Gobierno del Colegio Provincial de Periodistas de La Habana, contra un grupo de comunicadores "batistianos", entre ellos Nicolás Machado, del cual, por cierto, salió absuelto. En su catilinaria de barricada, Marrero gritó: "¡Traigo una bomba", descalificó a ultranza a Nick Machado y al periódico (a la prensa de la época en general), sin fundamentar ni una sola palabra. Fue tan burda y "dinosáurica" la intervención, que la respuesta vino de los propios historiadores y periodistas oficialistas. Entre ellos la difunta Dra. Victoria Sueiro, acuciosa investigadora de la historia y cultura cienfuegueras, quien expresó: "estoy cansada de que la historia de Cienfuegos se escriba en La Habana". Omitió entonces denunciar la grosera manipulación política subyacente, al ser tratados éstos y otros temas por comunicadores e historiadores gubernamentales.

Acta con la declaración del periodista cienfueguero Nicolás Machado ante la Junta de Gobierno del Colegio Provincial de Periodistas de La Habana, fechada el 12 de abril de 1960. Entre otros descargos declaró: -Tal vez el denunciante en este expediente, no hubiera tenido que soportar la persecución del comandante Eugenio Fernández, el jefe del Escuadrón de Cienfuegos, que en una ocasión estuvo a punto de golpearme en el propio cuartel; por dos ocasiones tuve que salir de Cienfuegos porque me amenazó de muerte. Tuve que soportar por meses un sensor-sargento Tápanes (condenado a 35 años) grosero y provocador-. Estos antecedentes, ¿corresponden a un asalariado de Fulgencio Batista?

Al validar las nefastas y reales consecuencias provocadas por el financiamiento de la prensa y los periodistas en Cuba en cualquier época, no debe hacerse excluyendo la actualidad. Todos los medios están en manos del estado desde hace más de cincuenta años. En consecuencia, los salarios, el otorgamientos de las prestaciones sociales y los recursos materiales y financieros para el trabajo de los periodistas son controlados por la jerarquía gubernamental (en Cuba con el agravante de considerarse al Partido Comunista por encima del Estado). No es de extrañar entonces la falta de originalidad, de inmediatez y de verdaderos análisis políticos fundamentados, padecidos por los cubanos durante los 11 lustros de prensa exclusivamente "partidista". Esta maquinaria, hoy como ayer, "a comprado muchos silencios cómplices".

Insistir en ese empeño en estos momentos, de denigrar a ultranza desde la cátedra o los medios de comunicación la historia y personalidades de la prensa anterior a 1959, contribuye cada vez más a eliminar del conocimiento de las jóvenes generaciones, algunas de las mejores páginas sobre nuestra historia. Con ello se contribuye a la impresionante pérdida de valores patrios actual, y es, por tanto, un crimen social.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

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