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de lectura

La Teosofía en Cienfuegos.

La Teosofía dejó en Cienfuegos cuatro huellas importantes en el ámbito de la generación de ideas. Primero, Las Logias Teosóficas “Sophia” y “Zarathustra”, fundadas en 1902 y 1923 respectivamente, de las cuales se mantiene en vigor la primera, ubicada en su sede de Cristina entre Santa Cruz y Santa Elena. Más tarde, en 1936, se fundó la iglesia Católica Liberal, cuyos primeros cultos se celebraron en un local de la propia calle Cristina, y se anunciaban “en español”, en clara e indirecta referencia a la Iglesia Católica, para entonces todavía celebrando la Eucaristía en latín. Esa iglesia, finalizando los años 40 del siglo XX, inauguró su nuevo templo de San Rafael Arcángel, en su sede actual de la calle Gloria entre Cuba y Unión, todavía en funcionamiento.

Por último, en 1950, la Teosofía engarzó en la corona del asociacionismo perlasureño su más original joya: el Oasis Teosófico Martiano.

Busto de la pensadora rusa Madame Helena Blavatsky, fundadora de la Teosofía, obra del escultor Pedro Sánchez, colocado en el Oasis en 1951. La tarja de bronce sobre el pesestal de ácana recoge uno de sus pensamientos: “Aquellos que se han imaginado que la Teosofía es una religión han buscado en vano, Su credo es fidelidad a la verdad, y su ritual honrar todas las verdades por medio de la práctica

El Oasis.

Vista actual del Oasis Teosófico Martiano en su sede de siempre, avenida 16 número 5301 en el reparto Laredo. El inmueble y los valores culturales en su interior, los terrenos aledaños y el sostenimiento del Oasis mientras vivió, estuvieron todos a cargo de Manuel Martínez Méndez El Oasis Teosófico Martiano es, probablemente, la única asociación de su tipo en el mundo entero. Su fundador, (otro testimonio del carácter españolísimo de esta ciudad), el comerciante asturiano Manuel Martínez Méndez, combinó la apertura y tolerancia de las ideas teosóficas con la prédica martiana en aras de la formación de la nación cubana y del fomento de los mejores valores patrios. Una explicación teórica de los postulados de esta asociación requeriría un volumen muy superior al de una publicación de Internet. En su lugar echemos un ojo a la labor de la institución.

Manuel Martínez Méndez, comerciante asturiano establecido desde su juventud en Cienfuegos, donde la familia dispuso de múltiples propiedades inmobiliarias y en el comercio. Foto de los años cuarenta del siglo XX.

El Oasis se inauguró y comenzó sus actividades en 1950, con la celebración de un homenaje a Martí en ocasión del quincuagésimo quinto aniversario de su caída en combate. En el primer decenio de su existencia, el Oasis fue uno de los espacios más serios donde se celebraron las fechas patrias, especialmente las relacionadas con nuestro Apóstol José Martí. Su biblioteca (Martínez donó la suya personal con más de 10 mil ejemplares), era una de las más ricas de la ciudad. La coordinación de sus actividades con las instituciones culturales de la localidad (escuelas públicas, el Liceo, el Ateneo y otras), así como el desinteresado y fuerte apoyo ofrecido por la prensa de la ciudad, enriquecieron la importancia social de su trabajo, en particular la difusión de la vida y el ideario martianos.

Manuel Martínez cultivó desde siempre la estética y el arte, incluso en sus labores comerciales. Una crónica social de Manuel Pérez Figueredo en 1927 da cuenta del carácter “artístico” de la exposición de modas en la tienda “La Elegante”, propiedad de los hermanos Martínez Méndez, quienes se mantenían “adaptados al progreso del día” (actualizados en la moda).

Si algo logró incuestionablemente Martínez Méndez, fue su propósito de convertir el lugar “en lugar de paz donde se ha de practicar fraternidad”, y yo agregaría la tolerancia a todo tipo de pensamiento, en correspondencia con el ideario de la fundadora de la Teosofía Madame Blavatsky. En ese sentido, y considerando buena parte de ese primer decenio transcurrió durante el régimen de facto de Fulgencio Batista, recordemos algo poco conocido: la posición personal de los principales colaboradores del Oasis.

Una de las características del Oasis fue la coordinación de sus actividades patrióticas o culturales con otros participantes de la sociedad civil cienfueguera. En la foto una invitación de 1954 del Ateneo a sus miembros, a reunirse en los altos del Teatro “Tomás Terry”, para de allí partir al Oasis y participar en la “Cena Martiana”, después de la cual subirían al Parque Martí para rendirle guardia de honor al Apóstol.

El también asturiano Manuel Isidro Méndez Rodríguez, considerado el primer biógrafo de José Martí (otra vez el carácter hispano de la cienfuegueridad), fue el intelectual foráneo de mayor y más permanente vínculo con el Oasis. Llegó a ser honrado con el cargo de “Presidente de Honor” de esa asociación. Con una experiencia previa de años residiendo en Cuba, viajó a su natal España con el establecimiento de la República española. Allí, paradójicamente, divulgó la obra martiana y participó vivamente en las actividades intelectuales de la República, junto a Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle Inclán, entre otros. Con la derrota republicana en la Guerra Civil española regresa a Cuba en calidad de exiliado político. Sobrevivió el triunfo revolucionario de 1959 en dos décadas, durante las cuales se mantuvo activo. De ese período es la primera historia sobre el pueblo de Artemisa, entonces perteneciente a la provincia de Pinar del Río, con la inclusión en ese trabajo de los jóvenes artemiseños enrolados en el asalto al Cuartel “Moncada” en Santiago de Cuba.

El también asturiano Manuel Isidro Méndez Rodríguez, exiliado político republicano en Cuba, y residente en Artemisa, fue el intelectual foráneo de mayor vínculo con el Oasis. En 1960 fue honrado con el título de “Presidente de Honor” del Oasis. Paradójicamente se le considera el primer biógrafo de Martí.

Otro exiliado republicano español, colaborador incondicional del Oasis, fue el canario (otra vez España) Saturnino Tejera García, éste residente en Cienfuegos. Al igual que Manuel Isidro, vivió en la Perla del Sur algunos años, antes de marchar a su país natal para participar de la vida republicana. De igual forma se incorporó a la vida intelectual de la República, y como Méndez, se vio obligado a regresar a Cienfuegos en calidad exiliado político, donde se reincorporó a su trabajo en los diarios locales. De sus dos etapas cienfuegueras, hasta su fallecimiento en esa ciudad en 1956, la prensa local guarda excelentes crónicas y artículos de opinión. A escasos días del golpe militar de marzo de 1952, fustigó desde la prensa cienfueguera a Batista por sus acciones, y lo comparó con el Cardenal español y su participación en la caída de la República española. De la misma forma criticó la pasividad del pueblo cubano ante el golpe y señaló algunos aspectos negativos de la cubanidad.

El canario español Saturnino Tejera, también exiliado republicano político español, fue un fiel colaborador del Oasis hasta su muerte, acaecida en 1956. Llevó siempre a sus conferencias e intervenciones novedades sobre la madre del Apóstol, su compatriota canaria Leonor Pérez.

El abogado Osvaldo Dorticós Torrado, reconocido comunista local, con una vida social muy activa en la ciudad (incluyendo su responsabilidad como Comodoro de la más elitista de nuestras sociedades, el Cienfuegos Yath Club), colaboró con las tareas del Oasis, y particularmente en los asuntos jurídicos de la institución. A Martínez Méndez lo unía una estrecha amistad. Dorticós fue su notario preferido para los asuntos legales y personales, incluida la celebración de su boda.

Foto de una intervención radial de comunista cienfueguero Osvaldo Dorticós Torrado, unos días después del triunfo revolucionario. Fue un colaborador del Oasis, y su defensor contra la rápida y efectiva campaña de destrucción de la sociedad civil llevada a cabo “revolucionariamente” por las autoridades gubernamentales, inmediatamente después de 1959, y sostenidamente hasta hoy.

El cubano, ingeniero civil, matemático, abogado y profesor de la Universidad de La Habana Rafael Fiterre Riberas, fue conocido por su posición contraria al golpe de estado del 10 de marzo. En enero de 1954 ofrece en el Oasis una conferencia, y se compromete a continuar enviando materiales de su curso “Ingeniería Humana” que impartía en la Universidad. La colaboración se cortó ese mismo año por la represión del régimen contra la Universidad, de la cual no quedó excluido.

Otro colaborador del Oasis en ese primer decenio fue el finlandés-cubano Dr. Walter Alfred Blomquist, profesor de la Universidad de La Habana, filósofo e idealista. En 1949 publicó una teoría a la que llamó “Homonomía”, doctrina humanista sobre la justicia universal, las raíces de la cual están en el socialismo, el pacifismo, el marxismo y el pensamiento de José Martí. Entre finales de los años cuarenta y en los cincuenta, Blomquist utilizó los espacios del Ateneo y el Oasis para divulgar su teoría. Fue conocido por su oposición al régimen de Fulgencio Batista, así como por sus denuncias al nivel de pobreza y su contraste con las clases adineradas en Cuba. Después del triunfo revolucionario de 1959 trabajó como asesor e intérprete de los líderes revolucionarios Ernesto Guevara y Fidel Castro.

Para último dejé uno de los colaboradores destacados, cuyas creencias religiosas no fueron un problema para colaborar con el Oasis Teosófico. El Dr. Bienvenido Rumbaut Yanes era católico confeso. Sus padres se establecieron en Cienfuegos cuando Bienvenido tenía 4 años. Desde su temprana juventud y hasta 1959 se mantuvo entre los lugares más destacados de la vida intelectual perlasureña, concebida no como torre de marfil, sino como vehículo para llevar cultura a las clases más desfavorecidas. Incursionó en la política, sostuvo columnas de opinión en la prensa local, dirigió un diario, escribió poesía, fue fundador del Ateneo (motor de la cultura en Cienfuegos), y, por último, se desempeñó como su presidente durante los últimos lustros de esa institución. Participó prácticamente en todas las actividades del Oasis, en muchas de las cuales lo hizo como conferencista.

Foto de Bienvenido Rumbaut de los años cincuenta del pasado siglo. Fue uno de los colaboradores del Oasis más destacados. Su credo católico no fue obstáculo para disfrutar de los debates del Oasis, donde la tolerancia de pensamiento y la libertad de expresión eran pauta a seguir.

Como se deduce fácilmente de estos breves datos biográficos sobre los principales colaboradores del Oasis, resulta muy difícil acusar a esa asociación de “batistiana” o elitista durante su primer decenio de vida. ¿Fue eso suficiente para sobrevivir a la masiva y rápida destrucción de la sociedad civil cienfueguera llevada a cabo por las autoridades revolucionarias?

Para el segundo semestre de 1961 había concluido el proceso de destrucción de la sociedad civil cubana. Que conozca, sólo sobrevivió el Oasis, entre todas las asociaciones de instrucción y recreo cienfuegueras.

Crónica de un despojo anunciado.

Personalmente creo que no. Si el Oasis se mantiene funcionando hasta hoy es, primero, por asistirle la autoridad moral y el derecho legal para ello; y segundo, por el apoyo recibido de algunas autoridades como citaré más adelante. Aunque los intentos por apropiárselo por parte del Todopoderoso Estado no han cesado, considero hoy ese despojo es poco probable, por los pasos dados por el propio gobierno hacia el establecimiento de un estado de derecho, y por las repercusiones inmediatas que pudiera tener ese acto en Internet, tan temida por todos los regímenes totalitarios.

Foto del patio exterior del Oasis, donde pueden verse los bustos de José Martí y Antonio Maceo (ambos obra del escultor Carlos M. Era y develados en 1952, el primero en febrero y el segundo en junio), escoltando el asta donde se izaba la Bandera Cubana.

Revisemos algunos detalles. Cuando el asturiano Manuel Martínez Méndez oficializó mediante escritura notarial en 1953 la ya existente Fundación Oasis Teosófico Martiano, con sede en su ubicación de siempre, avenida 16 número 5301 en el reparto Laredo, donó a dicha institución su biblioteca personal, y un terreno conformado por 9 solares adyacentes entre sí, hasta totalizar 11 000 varas planas, algo más de una manzana típica cienfueguera de 100 varas por cada lado. Todo ese patrimonio donado, en su totalidad, fue valorado en 17 000 pesos, cifra nada despreciable para la época.

Para “permitir” el funcionamiento de esa institución bastaría decir que “revolucionariamente”, el Estado construyó en parte de esos solares hace años el Instituto Pedagógico, hoy conocido como Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”. Por si fuera poco, otro precepto legal se opone al despojo. En la escritura de fundación se dice explícitamente que “en caso de disolución de la Fundación por cualquier causa, que habrá de ser acordada unánimemente por todos los Patronos, el patrimonio de la misma se transmitirá a la Logia Teosófica Sofía de esta ciudad, y subisidiariamente a la Sección Cubana de la Sociedad Teosófica”.

Foto satelital donde se aprecian el Oasis y la ubicación de la Universidad de las Ciencias Pedagógicas, construida “revolucionariamente” en parte de los terrenos donados por Manuel Martínez al Oasis.

Por su parte el Patronato del Oasis intentó en varias ocasiones durante los últimos sesenta años inscribir la fundación en el Registro de Asociaciones. La respuesta siempre fue ambigua y nada concluyente: el Oasis no calificaba en ninguna de las categorías sometidas a registro. El intento de despojo de los años setenta, todavía vivo el fundador Martínez Méndez, fue especialmente violento. Éste apeló a su amigo Osvaldo Dorticós, entonces Presidente dela República, quien impidió la expropiación. Probablemente el intento más “físico”, más allá de amenazas y rumores echados a rodar, fue la visita a finales de 1979 de dos representantes del Registro de Asociaciones, quienes hicieron inventario de los bienes del Oasis y “advirtieron” no movieran nada, porque la fundación no tenía estatus jurídico por no haberse inscrito “a tiempo” en el Registro de Asociaciones.

Foto de una de las gestiones hechas por los patronos del Oasis ante el Ministerio de Justicia (por conducto de su Delegación Provincial), para registrar la fundación. Carta al Ministro del 23 de noviembre de 1978, firmada en Cienfuegos por la Presidenta Hortensia Alberich Espino y el Secretario de Actas Dr. Waldimiro Vergara Suárez.

Lo cierto es que, entre advertencias y anuncios de desahucio, hasta terminada la década de los ochenta, el Oasis continuó su vida silenciosa con una actividad apenas limitada a los miembros del Patronato, entre cuyos nuevos integrantes desde 1975 contó con Florentino Morales, a propuesta del propio Martínez Méndez. A partir de la década de los noventa, con la caída del campo socialista y las transformaciones en los paradigmas de las nuevas generaciones, el Oasis reverdeció con un patronato rejuvenecido. Las actividades se tornaron más participativas y su existencia se dio a conocer entre los cienfuegueros. Coincidentemente, a la mitad de esta década se fundó la Asociación Cultural “José Martí”, una organización “no gubernamental”, que participa en el debate “dentro y con la Revolución” (según se describe a sí misma en su portal de Internet). Si bien tiene muchos puntos en común con el Oasis, le falta la tolerancia al pensamiento diverso propio de la Teosofía. Esa última frase citada entre comillas los convierte en “correas de transmisión de las ideas del Partido”, según la terminología leninista para describir las asociaciones cívicas.

Desde su creación en Cienfuegos corren rumores sobre el interés de los directivos de esa institución por apropiarse de las instalaciones del Oasis para su funcionamiento. Vinculado con ello o no, ya en la segunda década del siglo XXI, funcionarios del Ministerio del Interior acusaron a los jóvenes participantes en los encuentros del Oasis de fomentar la “contrarrevolución”, acompañando dicha inculpación con las acciones y amenazas rutinarias correspondientes. El clima para el despojo estuvo como nunca preparado. En esa ocasión (mayo del 2011), un grupo de 42 cienfuegueros amantes y conocedores de la historia de la ciudad, firmamos una carta elaborada por el teósofo y sacerdote de la Iglesia Católico Liberal José Díaz Roque, dirigida a Caridad Diego, entonces Jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC, explicándole las razones por las cuales la ocupación del Oasis sería en realidad un despojo.

Busto de Carlos Manuel de Céspedes instalado en el patio interior del Oasis, develado el 10 de octubre de 1951, en acto recordando la fecha patria.

Desconozco el grado de influencia de esa misiva, pero el Oasis continúa trabajando, reverdecido, rejuvenecido, cada vez más convertido en un espacio para el debate y divulgación de las ideas martianas, entre ellas la libertad de expresión y pensamiento. No obstante, por cuanto #somos continuidad, la espada de Damocles sigue pendiendo amenazadoramente sobre la cabeza de esa preciosa locura, fundada hace 69 años. por Manuel Martínez Méndez y su futura esposa Hortensia Alberich...

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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