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No porque amanezca gris sobre Cienfuegos. Nunca amanece gris en el alma de esta ciudad transparente.

Martínez Coronel, José A.: Al oeste del algarrobo. Editorial “Mecenas”, Cienfuegos, Cuba, 2003, p. 111

¿Por qué ahora? ¿Por qué asociacionismo republicano?

El asociacionismo en la etapa republicana de la historia de Cienfuegos es uno de los temas locales tratados con mayor tergiversación por la historiografía “revolucionaria” (con ese adjetivo se reconoce usualmente cualquier manifestación producida con posterioridad al 1º de enero de 1959). Dos han sido los lastres de dicha producción historiográfica. Por un lado la aviesa intención de demostrar que “cualquier tiempo pasado siempre fue peor”, y así legitimar el presente, sin detenerse en premeditadas omisiones, incluso con elaboradas tergiversaciones. A veces se utiliza parte de la verdad en ese empeño: bien elaboradas y desproporcionadas magnificaciones de los acontecimientos más oscuros relacionados con la creación de movimientos cívicos. La falta de una segunda opinión en los medios oficiales de comunicación ha convertido en verdades históricas estas manipulaciones para el gran público, los más, los que menos saben, y a su vez, los más asombrados cuando escuchan una visión diferente del mismo acontecimiento.

El segundo lastre es el tributo de cualquier investigación, libro o artículo, a la única visión oficialmente reconocida, la conceptualización marxista leninista del papel en la sociedad de lo que hoy llamaríamos “organizaciones no gubernamentales”. Valdimir Ilich Ulianov (Lenin) se refirió por primera vez al papel de las organizaciones de masas con el símil de correas transmisoras de las ideas del Partido en 1920, durante el discurso ante los militantes comunistas ofrecido en el VIII Congreso de los Soviets (Ulianov, Vladimir Ilich Lenin: Discurso <<Sobre los sindicatos, el momento actual y los errores de Trotsky>>. Obras Completas, Edición de 1975, T. 32, pp. 1-3). En ese discurso se refirió específicamente a los sindicatos, única organización de masas existentes en la entonces feudal Rusia, aunque dicha concepción continuó llevándose a la práctica después para toda la sociedad civil durante el período estalinista, e internacionalmente en todo los países socialistas surgidos con posterioridad, con algunas diferencias particulares entre ellos. Aunque ya casi nadie lo menciona, alrededor de esta y otras ideas persiste todavía la necesidad de un partido único y excluyente en el último proyecto de Constitución, después de 60 años de experiencia socialista.

La respuesta a la segunda pregunta del título tiene, a su vez, dos facetas: primera, porque el asociacionismo de la etapa colonial, en condiciones cercanas a las predominantes durante la República, sólo se permitió después de 1879, como parte de las medidas de pacificación tomadas por el General Martínez Campos, y siempre aprisionadas dentro de las facultades omnímodas conferidas a los capitanes generales de la Isla que le sucedieron. Por otra parte, la “lucha ideológica” de los intelectuales de hoy se centra mayoritariamente en la etapa republicana, expresándose con mucho más objetividad sobre los fenómenos de este tipo acaecidos en la colonia.

La presente visión está destinada, desde lo que consideramos veraz y objetivo, a cuestionar la visión de vergonzante realidad, bastante generalizada en el imaginario popular, acerca de los esfuerzos asociativos de los cienfuegueros durante los primeros 57 años de la República. Todo ello desde la convicción personal de su valor para la construcción del futuro promisorio que queremos, podemos y debemos darnos.

En razón de lo difícil que resulta recomponer una imagen popular bien enraizada, me referiré especialmente a la impronta del asociacionismo cienfueguero en el cultivo y difusión popular de las artes –lo que conocemos generalmente de forma muy reductiva como cultura-, así como en lo relativo al culto de especial amor a la ciudad manifestado por sus pobladores –el cienfueguerismo o cienfuegueridad-.

Queda para otra oportunidad, cuando existan el necesario espacio editorial y las indispensables condiciones de tolerancia oficial, la formulación de una visión general y detallada sobre el asociacionismo republicano donde se incluya la política y otras aristas del mismo. De igual forma, por requerir un tratamiento especial, no tocaré otras vertientes del rico y dinámico entramado de asociaciones en el Cienfuegos republicano, como las organizaciones fraternales, las cívicas para la educación, las nacionales o étnicas, las patrióticas, las profesionales o sindicales, las de caridad y las religiosas. Hasta donde conozco es la primera vez que una aproximación a este problema con esa concepción se publica en Cienfuegos a lo largo de las seis últimas décadas. Por tanto y con seguridad, adolecerá de ser parcial en su alcance, incompleta en su volumen y resumida en sus conclusiones.

Diario “La Correspondencia del 18 de julio de 1961. El giro hacia el marxismo de la revolución popular triunfante el 1º de enero de 1959 introdujo esa doctrina como visión exclusiva y excluyente sobre los componentes de la sociedad cívica.

El asociacionismo republicano: una expresión de cienfuegueridad

Como otras aristas del acontecer histórico local, tales como la economía, el arte, o la música, el asociacionismo desplegado por los cienfuegueros resulta cuantitativa y cualitativamente asombroso en su contexto territorial (provincia de Santa Clara o Las Villas). Alcanza incluso significación nacional si se tienen en cuenta antigüedad, escalas de población y desarrollo económico. Este proceso asociacionista local alcanzó destaque desde el siglo xix (después de la promulgación de las leyes derivadas del Pacto del Zanjón y su propósito pacificador de la Isla, y especialmente en el período inmediatamente anterior al comienzo de la última gesta independentista). Sin embargo, no puede compararse con el alcance y vitalidad demostrado en el período republicano, si consideramos el carácter marcadamente totalitario y las limitaciones que impusieron a la organización de la sociedad cubana la política colonial española del siglo decimonónico y los sucesivos gobiernos de Capitanes Generales con facultades omnímodas durante ese período.

Aún sin la garantía del establecimiento de una próxima república, tan pronto como finalizó la subordinación colonial, los perlasureños comenzaron un dinámico y creciente proceso de construcción del entramado de la sociedad civil. Muchas de sus instituciones jugaron un papel importante en la formulación y fomento del culto a la ciudad desde cualquiera de las múltiples aristas y propósitos que perseguían, y aportaron definitivamente a la construcción del entonces difuso imaginario de la cubanidad.

La asombrosa riqueza y diversidad del entramado de organizaciones no gubernamentales establecidas en Cienfuegos, especialmente durante el período republicano, es una de las razones por las cuales la ciudad logró sostener su nivel de desarrollo material y espiritual a pesar de altas y bajas, con poco o ningún apoyo de los sucesivos gobiernos nacionales. Por cuanto este aspecto queda fuera del ámbito de la producción y reproducción de los bienes materiales, generalmente se omite o subvalora cuando se enfoca la historia desde la dialéctica materialista. En el aspecto material bastaría mencionar, entre los empeños donde la sociedad civil cienfueguera mostró su dinamismo, la tenencia primero de un aeropuerto donde amarizaban los hidroaviones que enlazaban Norteamérica con el centro y el sur del continente, convirtiendo el puerto en importante escala internacional; así como la construcción, con la aparición de los grandes aviones de pasajeros después de la Segunda Guerra Mundial, del aeropuerto más moderno y amplio, en su momento, de la provincia de Las Villas.

Cienfuegos fue una escala internacional intermedia desde los tiempos de los hidroaviones. Después, su aeropuerto terrestre “Jaime González”, siempre por iniciativa privada colectiva, fue remodelado y ampliado a medida que la tecnología de la aviación lo exigía, hasta convertirse en el mejor de la provincia de Las Villas. De esa forma puede considerarse una de las muestras más palpables de la cienfuegueridad.

El entramado de las agrupaciones civiles perlasureñas permitió encauzar las disímiles interpretaciones de la realidad, los encuentros y desencuentros las diferencias y contradicciones concurrentes en el escenario urbano de Cienfuegos, espacio de transversalidad simultánea por el orden y el conflicto, con una única orientación común: siempre a favor de los destinos de la ciudad. Esta voluntad se resume en la frase de Pedro Modesto Hernández repetida durante decenios ¡Todo por Cienfuegos! Para satisfacer la defensa de esta diversidad de intereses, en la urdimbre de estas organizaciones no gubernamentales encontraron espacio prácticamente todos los estratos sociales: los representantes de las clases de mejor posición económica y los más desfavorecidos; los inmigrantes para el apoyo fraternal; y los negros, desde sus distintos intereses grupales, en la lucha por su incorporación como miembros plenos de nuestra nacionalidad.

La consigna “¡Todo por Cienfuegos!”, lanzada por el Padre de la Cienfuegueridad Pedro Modesto Hernández desde la preparación de los festejos por el centenario de la ciudad, se mantuvo en el imaginario de sus cultores, encabezando campañas ciudadanas o proyectos comunitarios hasta 1959.

Para mejor comprender el objetivo particular de este trabajo: la influencia del asociacionismo cienfueguero en el desarrollo de la cultura urbana, ofrezco a continuación una clasificación general de los tipos en los cuales podría ordenarse el conjunto de instituciones cívicas de nuestra ciudad, según el objetivo de su actividad social. Se trata de una apreciación personal, con la seriedad y dignidad que brindan lustros de investigación y un mínimo conocimiento de los parámetros clasificatorios sobre el tema aplicados actualmente en el mundo, aunque con la subjetividad personal inexorable y el carácter seguramente incompleto de una primera formulación.

  1. Sindicales u obreras
  2. Fraternales
  3. Políticas
  4. Caridad
  5. Religiosas
  6. Profesionales
  7. Patrióticas
  8. Nacionales o étnicas
  9. Instrucción y recreo
  10. Económicas o industriales
  11. Cívicas
  12. Culturales

Todos estos grupos, de una u otra forma, en mayor o menor medida, aportaron al desarrollo de la cultura en Cienfuegos. Sin embargo, por la necesidad de resumir, listo a continuación los componentes de aquellos tipos de asociaciones con mayor aporte a la promoción y divulgación de las artes en Cienfuegos; a la socialización de la elevación de su apreciación estética; a la difusión y socialización de la instrucción, la recreación y el deporte; y al sostenimiento del nivel material de la ciudad por medio de la iniciativa local (las asociaciones agrupadas dentro del grupo de las cívicas). Quedan sin incluir, pues, decenas de importantes agrupaciones del entramado cienfueguero, pertenecientes a los tipos sin considerar. Por otra parte, en esta visión del asociacionismo republicano he privilegiado la impronta real de las instituciones en la vida de la Perla del Sur, expresada en la abundante y excelente prensa local y otros testimonios escritos, por encima e independientemente de la huella legal dejada en registros de asociaciones, escrituras notariales u otros documentos oficiales. Si bien ello brinda una imagen más auténtica, genera algunas contradicciones con respecto a lo recogido por la historiografía publicada en los últimos tiempos por los más lúcidos y laboriosos investigadores del tema. Un ejemplo es el Club Asturiano, cuya fundación se ubica en 1919 (García Rodríguez, Alejandro: Inmigración, economía y sociedad 1880-1920. Ediciones Mecenas, Cienfuegos, Cuba, 2010), omitiendo con ellos la para nada despreciable actividad deportiva y recreativa de la agrupación desde 1912, promovida por el entonces “joven” asturiano Ramón Álvarez Menéndez, actividad que contó incluso con su Reglamento elevado al Gobernador Provincial para su aprobación.

Listado de asociaciones

El propósito de estas páginas es responder a quien las consulte, con un panorama general, algunas preguntas sobre la sociedad civil cienfueguera durante el primer medio siglo de nuestra única República. ¿Cómo y dónde se recreaban y divertían los cienfuegueros? ¿Cuáles esfuerzos locales realizaron para la difusión y socialización de la práctica del deporte? ¿Cómo lograron sostener un ambiente de disfrute de las artes asombroso para su escala citadina? ¿Cómo fue el apoyo y difusión popular a los empeños constantes por no estancarse como ciudad o decaer en el nivel material de la misma? Y primordialmente, todo este esfuerzo, toda esta expresión de <>, ¿se trató de una manifestación de vanidad pequeño burguesa, o de un empeño colectivo donde también participaron los más pudientes? Las respuestas a esas preguntas intentaré esbozarlas desde la percepción de los propios cienfuegueros de la época, expresada en su riquísima prensa escrita y en otros documentos testimoniales. La crítica incluida a algunos momentos oscuros del quehacer de la sociedad cívica en Cienfuegos fue denunciada igualmente en su momento por sus habitantes, aunque inevitablemente la apreciación expuesta pasa por el prisma personal del autor.

Considerando estos presupuestos, ofrezco a continuación una tabla estadística resumen de las instituciones con una impronta más palpable sobre la cultura en el Cienfuegos de las primeras seis décadas republicanas.

LISTADO GENERAL DE LAS PRINCIPALES ASOCIACIONES CÍVICAS EN CIENFUEGOS DURANTE EL PERÍODO REPUBLICANO DE 1902 A 1959, AGRUPADAS POR CADA UNO DE LOS GRUPOS CLASIFICATORIOS INCLUIDOS EN ESTE ARTÍCULO.

CULTURALES: 29

Institución Artístico Musical Orfeón Cienfuegos; Amigos de la Cultura Francesa; Liceo de Cienfuegos; Club Fotográfico de Cienfuegos; Peña Literaria de Cienfuegos; Club de Radio de Cienfuegos; Círculo de Amigos de la Cultura; Institución Hispano Cubana de Cultura, filial Cienfuegos; Club Hispano Americano; Primera Asociación de Artistas Plásticos de Cienfuegos “Círculo de Bellas Artes”; Asociación del Folklore Cubano, delegación Cienfuegos; Ateneo de Cienfuegos; Sociedad Pro Artes y Ciencias de Cienfuegos; Orfeón Asociación Coral de Cienfuegos; Asociación “Juventud Triunfante”; Lyceum Femenino; Vanguardia Cultural; Sociedad Schola Cantorum; Oasis Teosófico Martiano; Círculo de Profesionales de Cienfuegos; Casa de la Cultura de Cienfuegos; Círculo de Amigos de la Música; Grupo “Ariel” (en sus dos épocas); Agrupación “Tertulia Femenina”; Instituto Cultural Cubano-Americano de Cienfuegos; Asociación Cultural de Cienfuegos; Alianza Francesa, filial Cienfuegos; Asociación “Juventud Progresista”; Agrupación “Spartakus”, agrupación cultural.

INSTRUCCIÓN Y RECREO: 44

Sociedad Castillo Rancho Club; Liceo de Paraíso; Cosmos Club; Caunao Club; Caunao Tennis Club; Club de Patinadores de Cienfuegos; Sociedad Deportiva “El Junco”; Club Asturiano; Club de Tiro de Cienfuegos; Club de Cazadores de Cienfuegos; Club Náutico de Cienfuegos; Club de Cazadores y Náutico; Cienfuegos Yacht Club; Club Deportivo; Club de Pesca de Cienfuegos; Casino Asiático; Club La Juanita; Confederación Deportiva de Punta Gorda; Club “Cuba”; Sociedad Deportiva de Cienfuegos; Cienfuegos Star Club; Sociedad de Recreo “Amigos del Progreso”; Sociedad de Recreo “Juventud Aspirante”; Sociedad “Heredia”; Sociedad Casino de la Playa; Knight’s Glee Club de los Caballeros de Colón; Club Casino Musical; Sociedad “Unión Cienfueguera”; Sociedad “Recreo”; Sociedad “Juvencia”; Sociedad “Perla del Sur”; Cienfuegos Tennis Club; Tennis Club de La Juanita; Tulipán Tennis Club; Sociedad “Perla del Sur”; Sociedad Cienfuegos Nautic Club; Sociedad “Tres Amigos” de La Juanita; Club de Pesca de Cienfuegos; Sociedad “Albores Sport Club”; Sociedad de Instrucción y Recreo “La Tertulia”; Cienfuegos Sport Club; Sociedad Juventud de La Juanita y Quinta Abreu.

NACIONALES O ÉTNICAS: 14

De españoles: Liceo Canario; Centro Catalán Balear de Cienfuegos; Círculo Republicano Español de Cuba, delegación Cienfuegos; Asociación Republicana Española de Cienfuegos; Sociedad Casino Español, Centro de la Colonia Española en Cienfuegos; Centro Gallego de Cienfuegos; Liceo Canario.

De negros: Sociedad “Juventud Progresista”; Sociedad Cultural “Booker T. Washington”; Nuevo Club Reformista; Sociedad “Minerva”; Unión Club; Minerva Nautic Club; Caunao Progresista.De chinos: Sociedad “Kuo Min Tang” del Partido Nacionalista de China; Sociedad China Chong Wah, Centro de la Colonia China en Cienfuegos; Centro Republicano Asiático en Cienfuegos.

PROFESIONALES: 20

Colegio Municipal de Maestros Normales y Equiparados; Asociación de Contratistas Constructores de Obras Industriales; Unión de Maestros de Cienfuegos; Asociación de Maestras Católicas de Cuba, delegación Cienfuegos; Club Nacional de Aviación, filial Cienfuegos; Asociación de Auxiliares de Kindergarten; Asociación de Industriales y Comerciantes de Cienfuegos (ADIC); Colegio Farmacéutico de Cienfuegos; Asociación de Prácticos de Farmacia; Colegio de Prácticos de Farmacia Universitarios; Colegio Municipal de Pedagogos de Cienfuegos; Colegio Municipal de Técnicos Auxiliares de Laboratorio Clínico; Colegio Médico; Círculo Nacional de Periodistas, Colegio de Cienfuegos; Colegio de Contadores Graduados de Escuelas Profesionales de Comercio; Colegio de Locutores de Cienfuegos; Colegio de Abogados de Cienfuegos; Asociación de Comerciantes de Peletería de Cienfuegos; Asociación de Autores y Escritores “Antonio Maceo, delegación Cienfuegos; Colegio Municipal de Hogaristas de Cienfuegos.

CÍVICAS: 29

Comité Pro Mejoras del Castillo de Jagua; Comité Pro Filtros del Acueducto; Club Rotario de Cienfuegos; Club de Leones de Cienfuegos; Asociación de Amigos del Mar de Cienfuegos; Comité de Acción Cívica Local; Comité Local de la Fundación del Buen Vecino; Comité de Turismo de Cienfuegos; Comité de Delegados e Instituciones Pro Defensa de Cienfuegos y su Término; Asociación Nacional Feminista, delegación Cienfuegos; Comité Local Pro Cienfuegos y su Término; Asociación “José Martí” de Estudiantes; Asociación de Estudiantes Universitario de Cienfuegos; Asociación de Profesores de las Escuelas de Comercio, delegación Cienfuegos; Federación Nacional de Escuelas de Comercio; conjunto de asociaciones de padres, alumnos, ex alumnos y amigos de diferentes centros de enseñanza de Cienfuegos (suman 15 instituciones, no se desglosan las denominaciones por razones de espacio).

Muchas de estas agrupaciones coincidieron en el tiempo, aunque lógicamente no todas perduraron durante los 57 años de nuestra única República, previos al triunfo revolucionario de 1959 –período extensible en cuatro años hasta el comienzo de la primera intervención norteamericana en 1899, cuando surgieron algunas de ellas-. Siguiendo la dinámica de la vida, varias de estas instituciones se vieron obligadas a desaparecer unas veces por circunstancias económicas o políticas, y otras porque el objetivo perseguido era temporal, extinguiéndose una vez alcanzado éste como, por ejemplo, el Patronato del Documental Cinematográfico de Cienfuegos en los años cuarenta. Esta movilidad social aportó extraordinaria riqueza a nuestra vida cívica republicana.

Las sociedades clasificadas como nacionales o étnicas también desarrollaron esencialmente actividades de caridad, mutualismo, instrucción, recreo y culturales. Sin embargo, la especial pertenencia de su membresía a un grupo nacional o étnico coloreó el accionar de estas agrupaciones con características homogéneas en su grupo, diferentes a otras con iguales propósitos sociales, que las hicieron merecedoras de ser tratadas aparte. Ello, a su vez, brinda mayor detalle y veracidad a la descripción de la época y las circunstancias, particularmente en lo relacionado con la discriminación racial y la influencia de la hispanidad en nuestra cultura.

El Club Asturiano, dentro de la categoría de asociaciones nacionales o étnicas, fue uno de los de mayor impronta popular. En la foto el muy conocido por los cienfuegueros portón de su última sede (inaugurada en 1921), en la carretera de Caonao, a la altura de la entrada hacia el aeropuerto “Jaime González”.

Algunas sociedades cienfuegueras republicanas han recibido una intencionada divulgación historiográfica en el último medio siglo, publicidad desproporcionada con respecto al real papel jugado por ellas en su momento y contexto históricos. Más calamitosa aún resulta en este proceso de sobredimensionamiento la coincidente omisión, en dichas publicaciones, de referencias a otros grupos realmente importantes en su circunstancia y época, muchos de ellos desconocidos por los cienfuegueros de las actuales generaciones. El ejemplo de este fenómeno por antonomasia es el Grupo “Ariel” en sus dos épocas, y la causa evidente es el destacado papel de liderazgo nacional jugado por dos de los miembros fundadores de dicho grupo después del giro hacia el marxismo de la revolución triunfante en enero de 1959.

En el grupo de jóvenes fundadores del Grupo “Ariel” en su primera época se encontraban los después marxistas Carlos Rafael Rodríguez y Edith García Buchaca. Permanentemente se omite en la historiografía al tercero que enrumbara también su vida por esos ideales, Otto Meruelo Beldarraín, quien después de una pública y prolongada vida política en las filas comunistas, llegó a ser el vocero oficial del régimen de facto de Fulgencio Batista, razón por la cual en abril de 1959 fue condenado a 30 años de privación de libertad por los delitos de infamia, delación, amenazas de muerte e incitación al crimen. Esta repetida omisión se ha realizado siempre sin mediar explicación alguna.

En la foto de izquierda a derecha: una de las actividades del grupo Ariel en su primera época (1933). A continuación foto de Otto Meruelo, también fundador del grupo “Ariel” en su primera época, junto a los comunistas Carlos Rafael Rodríguez y Edith Buchaca, aunque siempre se omite en todos los textos sobre el grupo (imagen publicada en la prensa local en 1944). Por último, una noticia sobre el juicio de Meruelo en 1959.

Ciertamente “Ariel” fue una digna expresión más de la pujante juventud cienfueguera y cubana de los años treintas, agrupación de efímera vida con menos de media decena de actividades públicas, digna de tener en cuenta puntualmente. Paradójicamente, si de destacar la influencia del marxismo en nuestra historia nacional se trata, de igual manera debía considerarse en la historiografía citadina el absolutamente desconocido grupo “Spartakus”, de proyección más radical en su momento, promovido por los entonces jóvenes Israel Díaz Zayas y Francisco Macías Fábregas, quienes lograron con éxito celebrar la conferencia de la Dra. Loló de la Torriente Brau en el Teatro “Tomás Terry” en los convulsos días de abril de 1933, nada menos que sobre El papel de la mujer en la sociedad capitalista, con explícitas y abundantes referencias a las doctrinas marxistas.

De izquierda a derecha: foto de Isarael Díaz de 1939 (un perfecto desconocido por la historiografía “revolucionaria”); y a continuación, nota en la prensa local anunciando la conferencia de la “compañera” Loló de la Torriente. Israel Díaz Zayas, hombre de extracción muy humilde, logró graduarse de la Escuela Normal para Maestros y trabajó durante decenios en las escuelas públicas de la comarca. Tuvo alguna participación en la política desde las posiciones del Partido de la Revolución Cubana *Auténtico*. Laboró activamente en las campañas de apoyo a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente desde la fundación por la izquierda marxista del Comité Pro Ayuda a la Unión Soviética, Inglaterra y demás pueblos que luchan contra el nazi fascismo, ocurrida con la entrada en la guerra de la URSS a partir de 1941. Era aficionado a las artes dramáticas y participó en varias presentaciones en teatros de la ciudad. Escribió ensayos sobre diferentes temas, llegando a publicar su libro “Posibilidades de una escuela mejor” en 1939. También colaboró con la prensa local y nacional, especialmente sobre temas del magisterio. Como escritor fue premiado en múltiples concursos, algunos de carácter nacional. Participó en la vida cívica de la ciudad como directivo del Ateneo de Cienfuegos, y colaboró con la Asociación Cultural de Cienfuegos, modesto aunque significativo empeño de un grupo de maestros en favor de los obreros perlasureños.

Este fenómeno de omisión o insuficiente difusión sistemática de la labor de ciertas agrupaciones, alcanzó en especial medida a varias consideradas insoslayables al contar la historia del asociacionismo republicano cienfueguero, como el Ateneo de Cienfuegos, determinante en el desarrollo de nuestra cultura urbana en su más amplio concepto, o como la Sociedad Pro Artes y Ciencias, fundada y presidida por Delia Cantero Suárez, la más importante agrupación, sin fines de lucro, que se haya organizado en Cienfuegos para la promoción de la música y el ballet. De esa forma, entre omisiones de unas instituciones y sobredimensionamientos intencionados de otras, se ha dibujado un escenario poco apegado a la verdad histórica. Por último, esa excluyente intención provoca la pérdida de valiosas referencias históricas a figuras, tradiciones y esfuerzos locales contribuyentes a construir la realidad que hoy disfrutamos. La vocación, el desinterés y los valores mostrados por muchos de estos cienfuegueros pueden ser, además, un tesoro donde encontrar inspiración para la superación de nuestra sociedad civil actual.

A la izquierda el escudo del Ateneo. Le sigue un comentario irónico aparecido en la prensa local en 1922, a raíz de un período de enfriamiento de la labor del Ateneo, testimonio acerca de que su actividad era apreciada por la ciudadanía. La bibliografía publicada referente al Ateneo de Cienfuegos ha sido, durante el período “revolucionario”, inversamente proporcional a su real importancia para el devenir histórico de Cienfuegos. Exceptuando algunas referencias aisladas en la prensa y otros materiales historiográficos, los intentos más completos por divulgar su labor corresponden al libro “Las artes escénicas en el Ateneo de Cienfuegos” del investigador y dramaturgo Generoso González Rodríguez, publicado hace menos de una década por Ediciones “Mecenas” de Cienfuegos, y una serie de artículos publicados en la revista cultural de Cienfuegos “Ariel”, aún más recientemente, entre los años 2012 y 2013, por el Ing. Eloy M. Viera Moreno. Los principales organizadores y promotores de esa institución continúan siendo “ilustres desconocidos” entre los cienfuegueros.

En la foto un ejemplo de cuán omitida y tergiversada ha sido la historia de la ciudad en los últimos sesenta años. En el 2013 se reparó y restableció la sala en los “altos del Terry” como siempre se le conoció. Allí, entre otras actividades, tenía su sede la peña periódica del cantautor cienfueguero Lázaro García. Para la inauguración se colocó una tarja de bronce en la puerta de acceso, en la cual, junto al nombre del destacado dramaturgo Armando Suárez del Villar, se colocó la palabra Ateneo. Hasta una simpática conductora de la TV local describió que, con la inauguración, “se había rescatado el espíritu del Ateneo”. Primero, la relación de Suárez del Villar con Cienfuegos es exclusivamente el accidente de haber nacido aquí, la mayor parte de su vida, la más creativa, la pasó en La Habana. Con el Ateneo simplemente no pudo tener relación por razones de edad. ¿Por qué no se eligió cualquiera de los nombres de los más destacados cultores de la cienfuegueridad como Pedro Modesto Hernández, Pedro López Dorticós o Bienvenido Rumbaut?

Las organizaciones republicanas cienfuegueras, en sentido general, tuvieron una labor de aporte a la formulación y consolidación de la cubanidad, insertándose con éxito en nuestro entramado social nacional, desde cualquiera de las clasificaciones que por su objetivo social hemos presentado. Sin embargo, algunas de las principales en la vida cívica de la ciudad son de inspiración extranjera, como el Club Rotario –o Rotary Club– o el de Leones –o Lion’s Club-, originadas en los Estados Unidos. Contradictoriamente, y a pesar de la presencia de norteamericanos residentes en Cienfuegos entre sus socios fundadores y prominentes, lejos de convertirse en promotoras del american way of life y de la cultura norteamericana, se tornaron desde su propia fundación en la localidad, de la mano de sus miembros cubanos, en vehículo de lucha por alcanzar algunos de los legítimos intereses populares, en promotores de la caridad entre las clases más desposeídas, y en difusores del pensamiento cubano en gestación. Aquellas de más o menos abierta promoción de intereses y cultura foráneos como el Comité Local de la Fundación del Buen Vecino después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, o el Instituto Cultural Cubano-Americano de Cienfuegos en los años cincuentas, tuvieron relativamente corta vida y muy poca influencia en nuestro devenir histórico de la villa.

Dos de las asociaciones con mayor trabajo a favor de la ciudad tuvieron origen foráneo (Estados Unidos): el Club Rotario (fundado en Cienfuegos en 1937), y el Club de Leones (fundado en Cienfuegos en 1937). A pesar de su origen, ambos se convirtieron en vehículo de lucha por alcanzar algunos de los legítimos intereses populares, en promotores de la caridad entre las clases más desposeídas, y en difusores del pensamiento cubano en gestación. A la izquierda el parque de la Aduana reconstruido por el Club Rotario en 1924. A la derecha un ejemplar de 1939 de la revista “Zarpazos” que publicaba el Club de Leones en Cienfuegos.

Si algún influjo foráneo permeó la labor de estas instituciones en la Perla del Sur fue la cultura hispana, de la mano de varios de sus más dinámicos miembros y de otros, ya criollos, cultores de nuestras raíces españolas. Especialmente en este aspecto se destaca la Sociedad Casino Español, Centro de la Colonia Española de Cienfuegos, defensora explícita de los intereses de los españoles y de las raíces hispanas en Cienfuegos, particularmente de lo que llamaban la raza, el idioma y la religión. Semejante programa provocó las críticas e incomprensiones de amplios sectores de la población durante los primeros años republicanos, aunque para los años treintas ya se le consideraba por la mayoría como una institución prácticamente autóctona, reconocida como la organización no gubernamental de la ciudad con mayor aporte a la cultura en todos sus ámbitos, desde el movimiento bibliotecario, pasando por el cultivo de la música, hasta la práctica y apreciación del ballet y las artes escénicas. Ello es una confirmación más del carácter profundamente hispano del espíritu cienfueguero, en contraposición con el afrancesamiento buscado por varios de nuestros intelectuales contemporáneos en las más disímiles áreas de la historia y la cultura, en ocasiones con el empleo de intencionados lentes de aumento.

La cultura en Cienfuegos, en sus más variadas aristas, recibió desde la propia fundación la influencia española. Contrario a lo que debía suponerse, a través del Casino Español de Cienfuegos (fundado en 1879) esta impronta creció en los años de la República. No hubo faceta donde esa institución no participara: el cultivo y apreciación de la música, la práctica y apreciación del ballet, el fomento de las artes escénicas, el apoyo al desarrollo y a la apreciación de las artes plásticas, etc. Si bien era una institución de membresía determinada por la nacionalidad, su labor cultural alcanzó amplios sectores de la población al abrirse a los familiares cubanos. A la izquierda una imagen del Casino Español de 1913, y a la derecha un ejemplo de cómo reseñaba la prensa local las actividades culturales del Casino (10 de diciembre de 1921).

Otras asociaciones fueron filiales de instituciones creadas en La Habana, como la Hispano Cubana de Cultura, o la Alianza Francesa. De igual forma se defendieron dichas sociedades de subordinaciones a poderosas organizaciones habaneras, a la vez que mantuvieron la independencia y el sabor local.

Varios nombres de estas instituciones se repiten en el tiempo, generando confusión. Por ejemplo, existió el Orfeón Asociación Coral de Cienfuegos, cuya sede estuvo durante gran parte de su existencia en los altos del Teatro “Tomás Terry”, dedicada fundamentalmente al sostenimiento y desarrollo en Cienfuegos de la música coral, para cuya enseñanza mantuvieron una escuela, aunque también cultivaron las artes escénicas. Para ello, y como parte de su actividad social, la sociedad desarrollaba así mismo actividades eminentemente recreativas como bailables y otras. Los coros organizados por el Orfeón fueron los mejores existentes en Cienfuegos durante los años diez y veintes, dirigidos entre otros destacados maestros por Juan Más y Antonio Siquier, llegando a acompañar a compañías profesionales que nos visitaron como la de zarzuelas de Paco Martínez. En los coros de esta institución participaron algunos cantores locales que alcanzarían notoriedad como Oscar García Celhay, Eusebio Dorado, Armando Enríquez, Luis Benet y Arturo Conde. Las actividades del Orfeón Asociación Coral se prolongaron hasta poco después de la caída del machadato en el año 1933.

A su vez, para el año 1938, el coro de la Catedral, organizado y mantenido por el Padre Pedro de Urtiaga y Arrechuluaga, se denominaba Schola Cantorum. Esta agrupación, siempre bajo la dirección del Maestro Padre Urtiaga, conformó la Institución Artístico Musical Orfeón Cienfuegos en 1939, presidida por Armando Enríquez, como vehículo para lograr los fondos necesarios para su sostenimiento. La institución con este nombre se dedicó ya completa y exclusivamente al cultivo de la música coral.

El único aspecto común entre los cantores del Orfeón Asociación Cultural de Cienfuegos de los años diez y veintes, incluyendo a su promotor y presidente José Reigosa, y los de la Institución Artístico Musical Orfeón Cienfuegos fundada a finales de los treinta y con vida social hasta 1959, es que todos, de una forma u otra, se nutrieron del prolongado magisterio musical del padre Pedro de Urtiaga y Arrechuluaga, ejercido sin remuneración alguna desde los toscos bancos del coro de nuestra Catedral durante más de 3 décadas. A su vez, los cantores más destacados de la primera institución se incorporaron al Orfeón de la Catedral, contribuyendo a formar una nueva generación entre cuyos representantes se contaron Iraida y Norma E. Faxas; Ricardo Femenías; Melba Diéguez; Mario Clark y Orestes Dorado.

De izquierda a derecha en la imagen: Anuncio de José Reigosa (1911); Casa “Mimbre” en 1952 (fundada por Reigosa); artículo en homenaje a la labor del Padre Pedro de Urtiaga y Arrechuluaga, sacerdote español de la Catedral de Cienfuegos y maestro de una escuela gratuita de música que sostuvo allí durante decenios. Reigosa fue desde su juventud aficionado a la música coral, participando en casi todos los coros organizados en Cienfuegos hasta los años treintas. Colaboró además con su aporte financiero al sostenimiento de los mismos.

Otro ejemplo de nombres repetidos de agrupaciones es <>, designación que por primera vez en el Cienfuegos republicano llevara una asociación cultural fundada en 1913 por Manuel O’Bourke y otro grupo de intelectuales residentes en la ciudad, entre ellos el poeta Gustavo Sánchez Galarraga, institución con una destacada participación en la vida cultural y cívica de nuestra urbe, contribuyendo, desde la posición políticamente no radical de sus miembros, a la divulgación de los valores patrios en una etapa de desidia y abandono de los mismos. La agrupación existió por espacio de algo más de un lustro, hasta que por diferentes factores desapareció. Posteriormente, en 1941, un grupo de jóvenes negros fundó la Asociación Juventud Progresista, con tal pujanza que su primer bailable es animado por la “Rítmica Aragón” con su cantante Rafael Guerrero, orquesta considerada entonces la maravilla de Las Villas. Por último no debe confundirse con la agrupación política <<Juventud Acción Progresista>>, fundada por un grupo de jóvenes adeptos del General Fulgencio Batista, con filial en Cienfuegos, y una dinámica labor en disímiles aspectos de la vida cívica, cuyo objetivo fundamental fue contribuir a legitimar el gobierno de facto después del golpe de estado de marzo de 1952.

Asociaciones y personajes con mayor impronta en la cultura cienfueguera

Como dije antes, todas las agrupaciones listadas en la tabla del epígrafe anterior, en mayor o menor medida, contribuyeron al desarrollo de la cultura cienfueguera sin importar el objetivo social específico de cada una. Por tanto, en obligado resumen, mencionaré brevemente sólo aquellas asociaciones y personajes con huella más palpable en el ámbito cultural. Comenzaré por las agrupadas dentro del epígrafe culturales de acuerdo con su objetivo social.

También me he referido con anterioridad al carácter de motor impulsor de la cultura citadina del Ateneo de Cienfuegos, desde su concepción un par de años antes del centenario de la ciudad en el Círculo de Profesionales, hasta su desaparición de facto en 1959. Sobre esta institución sólo insistiré en su característica de motor: no fue ejecutora exclusiva y excluyente de los programas generados por ella, sino que aglutinó alrededor de sí a las más importantes fuerzas cívicas en pro de la socialización de la cultura cienfueguera, sin restar protagonismo a ninguna de ellas. Mantuvo con una dignidad públicamente reconocida su carácter no gubernamental y su total desvinculación de intereses partidistas, a pesar de acoger entre sus miembros y colaboradores a personas e instituciones de la más variada coloración ideológica. Animó y lideró a las restantes organizaciones en momentos de decadencia y apatía de todo tipo y origen en la labor de mantener el especial espíritu cultural característico de esta ciudad; en este proceso su trabajo abarcó prácticamente todas las ramas de la cultura –artes plásticas, artes escénicas, música, deporte, cine, fotografía, la socialización de los avances científicos de la medicina, los temas relacionados con la promoción del patriotismo y el amor a la localidad y otros muchos-. Por último, todo este proceso lo realizó con una clara vocación por los más humildes, y una pública y periódica información de su actividad, sometida por esa causa a constante escrutinio popular. Entre sus principales promotores y directivos debe mencionarse en primer término a Pedro Modesto Hernández y a renglón seguido a sus dos presidentes, Pedro López Dorticós (abogado) y Bienvenido Rumbaut Yanes (Licenciado en Farmacia). En la rama de la historiografía a Luis Bustamante Fernández de Luanco; en la práctica y promoción de las artes escénicas al Dr. Leonardo “Cuco” Delfín y al Dr. Juan José Fuxá; en las artes plásticas a Rafael Pérez Morales y a Mateo Torriente; en la música a Agustín Sánchez Planas y Leonor Castiñeira; y en la divulgación científica y vulgarización de la medicina los doctores Domingo Urquiola y Reinaldo Pino Varas.

Después de 1959, desaparecidos de la palestra pública cienfueguera sus principales promotores, la mayoría injustamente por los excesos propios del convulso período revolucionario, varios ateneístas intentaron agónicamente sostener el Ateneo de Cienfuegos en las nuevas condiciones durante otro par de años, aunque ya con un espíritu completamente ajeno al que había orientado su accionar durante casi medio siglo

La otra asociación con mayor impronta en la cultura cienfueguera –referida especialmente dentro del grupo de las culturales, a pesar del carácter recreativo de buena parte de sus actividades-, es el Liceo de Cienfuegos. Si el Ateneo fue el motor, el Liceo fue el vehículo para la vulgarización de la cultura por antonomasia, en una amplia gama de aspectos y entre un importante espectro de capas sociales. Entre ambas instituciones se generaron excelentes relaciones de coordinación para la ejecución de actividades culturales. No es de extrañar, por ende, la participación destacada de varias figuras como directivos en las dos, tal el caso de Pedro López Dorticós, Bienvenido Rumbaut y Pedro Fuxá Seuret.

La importancia de la labor cultural del Liceo de Cienfuegos supera con mucho los bailes y otras actividades recreativas, en ocasiones promotoras de la más mundana vanidad y discriminación. También prevalece sobre el carácter lujurioso de una de sus propuestas lúdicas, magnificada de manera parcial y exclusiva por parte de los intelectuales cienfuegueros contemporáneos. En cuanto a la cuota social a pagar mensualmente por su membresía, aspecto calificado por muchos historiadores locales contemporáneos como discriminador, constituyó la herramienta más importante, e indispensable, para que el Liceo tomara distancia, tanto cuanto pudo, de la política oficial o gubernamental -aunque ocasionalmente recibiera algunos créditos públicos-, y funcionar como lo que era: una organización no gubernamental e independiente.

El Liceo es la sociedad civil de mayor vida continuada en toda la historia de Cienfuegos (fundada en 1879, funcionó durante 82 años hasta 1961 en que fuera intervenida por la JUCEI). Muchos de sus socios fueron herederos y continuadores de una tradición patriótica definitivamente independentista, práctica cuyos orígenes se remontan a las asociaciones culturales que le antecedieron, numerosos de cuyos jóvenes miembros más prominentes sufrieron en carne propia las consecuencias de sus acciones y vocación por la independencia de la Isla. Con estas referencias bastaría para valorar en nuestros días estas sociedades, ocasionalmente calificadas de elitistas o de membresía de torre de marfil, donde no siempre lo que parece es.

Con estos antecedentes, para el año 1879 cuando se fundó el Liceo de Cienfuegos, después de diez años de demoledora contienda bélica, y a la sombra de la apertura política generada por el Pacto del Zanjón y la política pacificadora del General Arsenio Martínez Campos, parecería lo más probable se convirtiera en un centro cultural aristocrático y promotor de la paz en la Isla. No ocurrió así, durante la tregua fecunda entre la membresía del Liceo de Cienfuegos se contaron muchos representantes de las ideas y el accionar independentista. Para comenzar su presidente fundador, Leopoldo Díaz de Villegas, había estado encarcelado en 1869 acusado de infidente, y su vicepresidente fundador, Pedro Eduardo Dorticós Anido, tenía un amplio historial de ayuda a los insurgentes desde el central Limones en Matanzas, donde trabajó como administrador. En un proceso paulatino, esta sociedad se convirtió en el hervidero donde, bajo la lógica simulación y el necesario secreto se cocinaron las ideas más progresistas de la cubanidad. Finalizada la tregua y fundado el Partido Revolucionario Cubano por José Martí en los Estados Unidos, entre 1893 y 1895, muchos de entre quienes integraron sus filiales en Cienfuegos, conocidas como Clubes Revolucionarios, utilizaron el Liceo en calidad de lugar de conspiración. Estos antecedentes patrióticos, junto a la continuidad de la obra en favor de la cultura de la Perla del Sur fueron reconocidos por el Ayuntamiento de Cienfuegos en 1943 al designar al Liceo Monumento Histórico local. El acto de reconocimiento público de este acuerdo se retrasó dos años, durante los cuales muchas personas insistieron en su ejecución, hasta el 20 de mayo de 1945, cuando, en acto solemne y público en ocasión de la fecha patria, fue develada la tarja de bronce correspondiente, conservada todavía hoy en su fachada por la calle Prado. La tradición del Liceo de aportar nuevos ejemplares a la arquitectura cienfueguera se remonta al siglo XIX, con la construcción de un pequeño teatro en su primera sede –instalación de primera importancia en la vida cultural de la ciudad en su momento-; así como la ejecución de su segundo asiento, una fábrica de una sola planta, con portales sostenidos por arcadas similares a la de su vecino ubicado al lado contrario de la Plaza de Armas, el Ayuntamiento de Cienfuegos. Sin embargo, el aporte arquitectónico más importante del Liceo a la ciudad es el último edificio construido especialmente por sus miembros para casa social.

El último edificio sede del Liceo de Cienfuegos (actual Biblioteca Provincial), califica entre los ejemplares más sobresalientes de la arquitectura perlasureña. Como institución se cuenta entre las de mayor influencia en el desarrollo de la cultura cienfueguera, aunque no sin algunas zonas oscuras en su proceder. En los pisos superiores de la institución existían mesas de juegos de azar, “lejos del mundanal ruido” –como gustaban decir quienes acudían allí a jugar–, a donde concurría, entre otros, el político Santiago C. Rey, recordado por las fuertes apuestas que realizó en ese lugar. Desconozco si a la luz de las leyes vigentes entonces ese espacio era legal, aunque puedo asegurar que era un secreto conocido por muchos, que nunca figuró en las crónicas públicas sobre la institución, aunque sí en algunas críticas sobre el asunto dadas a la luz en su momento.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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