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Coincidencia

Este diciembre se cumplirán 25 años del "disfrute" por los cubanos de una doble moneda indignante, incómoda y "coyuntural", pues desde su establecimiento fue una medida "temporal".

Pasado ese tiempo, todavía no he logrado encontrar una definición oficial de las abreviaturas CUP y CUC respectivamente. Una deducción sobre la base de documentos oficiales es: CUP, para designar "Cuban Peso" en inglés, como una especie de marca; y de la misma forma CUC, para "Cuban convertible currency". Pero no son estas líneas acerca de la semántica de esa desgracia, sino de la Economía del día a día (sí con mayúsculas), ciencia en la cual mi esposa es Catedrática, como otras muchas madres cubanas.

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Prehistoriando...

La emisión de la moneda y los sellos postales nacionales era una práctica considerada en el siglo XX como un atributo de soberanía, a la altura de los símbolos patrios. Hasta que comenzaron a circular nuestros billetes republicanos en 1915, Cuba era el único país independiente en la América toda sin moneda nacional, superada incluso por la joven República de Panamá, erigida con posterioridad a la nuestra.

Sin embargo, hubo un primer intento en 1909, cuando el Banco Nacional de Cuba, institución privada formada por accionistas norteamericanos y cubanos, imprimió billetes de 1, 2, 5 y 10 peso hasta la suma de un millón, con el propósito de ponerlos en circulación. Una primera remesa de 40 mil pesos de los nuevos billetes llegó incluso a ser enviada a sus sucursales de Cárdenas, Matanzas, Cienfuegos y Sagua. Esa acción fue duramente criticada por realizarse sin autorización, y porque estaba hecha sobre la base del patrón oro español, "moneda que estaba llamada a desaparecer". Nunca entraron en circulación, manteniéndose como única moneda fiducidiaria al dólar norteamericano, aunque en realidad circulaba la moneda española y francesa, en un arcoiris monetario como el bíblico de Babel.

Veamos una idea de cuanta confusión generaba este sistema de varias monedas. Muchos trabajos pagaban salarios y jornales en oro español. El Estado, a su vez, cobraba y pagaba todo en el oficial dólar norteamericano. Las cotizaciones en la Bolsa se realizaban en oro español, y, por último, las multas de los tribunales de justicia se señalaban en pesetas españolas. Todo en un país, cuya población tenía un índice de analfabetismo promedio del 40 %.

Aumentaban el caos monetario otras situaciones más particulares. El pago a los trabajadores en muchos de nuestros ingenios, especialmente de Las Villas y Camagüey, se efectuaba en vales o fichas hechas en el propio central. Se trataba de pedazos de metal o cartón con capacidad adquisitiva y validez, por supuesto, sólo en la tienda del ingenio. Si bien la Ley "Arteaga" penó este proceder desde 1909, muchos administradores continuaron esta práctica hasta bien entrado el siglo XX, como lo muestra la historia de los movimientos sindicales y la nota de la Dirección del Trabajo, ¡en 1933!, recordando el carácter penalizado de ese proceder. Cualquier semejanza con la estimulación por "jabitas" ideada por por el artífice de la economía cubana durante decenios Carlos Lage es total coincidencia.

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El peso cubano: muestra de soberanía

Así continuaron las cosas en Cuba, con una circulación polícroma de monedas en un verdadero caos, hasta 1914, cuando de la mano de uno de los economistas más grandes de su tiempo, el espirituano y profesor universitario Leopoldo Cancio Luna, se elaboró el proyecto de ley para el establecimiento de un sistema monetario criollo. Cancio era Catedrático de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad de La Habana, y había sido Secretario de Hacienda del primer gobierno interventor (1900-1902). Éste, es uno de los ejemplos de economistas patriotas cubanos, excluidos de la historiografía de los últimos 60 años por la fugaz trayectoria del polivalente Ernesto "Che" Guevara, especialmente durante sus escasos meses al frente del Banco Nacional de Cuba. Mucho trabajo queda a las generaciones futuras de historiadores...

El proyecto fue presentado en septiembre por el Senador conservador por Oriente Francisco Coronado bajo el nombre de Ley de Defensa Económica, y aprobado al mes siguiente, plazo meteórico, considerando ambas cámaras trabajaban bajo el principio de "las cosas en Palacio han de ir despacio". Corría el primer período presidencial del general Mario García Menocal.

A pesar de la velocidad de legislación, la circulación de las primeras monedas criollas debió esperar varios meses hasta abril de 1915, cuando llegó a La Habana la primera remesa, consistente en más de 400 mil pesos, de los cuales 300 mil eran en moneda de oro, todo impreso en una casa bancaria de Filadelfia, Estados Unidos. El resto eran monedas de cambio de plata y níquel. A partir de septiembre de ese año, según decreto presidencial, se dio por terminado el proceso de introducción de la moneda nacional, y se prohibió la circulación de la moneda extranjera en todo el territorio nacional. La ley establecía un período no mayor de tres años para recoger la moneda extranjera de la circulación interna.

Imagen del primer peso cubano (puesto a circular en 1915).

Como los cubanos somos especiales, ya en agosto de 1915, a escasos cuatro meses de la llegada de la primera remesa, se procesó al primer falsificador de moneda nacional en Cuba. Resultó condenado a 17 años, 4 meses, un 1 de cadena temporal; una multa de 6250 pesetas; intercesión civil durante la condena; inhabilitación absoluta y perpetua y sujeción a vigilancia.

A pesar de todos estos esfuerzos, la dualidad monetaria en el ámbito de la economía cubana continuó al convivir el peso con el dólar norteamericano. En diciembre de 1948, en otro acto de soberanía nacional, se interrumpió la diversidad monetaria con la creación del Banco Nacional de Cuba (el de verdad), estableciéndose a partir de entonces el peso cubano como moneda única. La fundación del Banco se debió en buena medida a la sabiduría y empuje de su primer Presidente, el economista Felipe Pazos Roque, quien en 1952, consumado el golpe de estado de Fulgencio Batista, renunció a su cargo. Éste, es otro de los grandes economistas cubanos excluidos de la historiografía oficial, opacado por la fugaz labor como economista del omnipresente "Che" Guevara.

Anuncio de 1916 de la Farmacia La Purísima de Cienfuegos. El caos continuaba todavía a pesar de la introducción de la moneda nacional.

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Regresando a la "coyuntural" doble moneda: algunos testimonios personales

La dualidad monetaria como la conocemos hace ya veinticinco años, ha sido durante varias largas temporadas un triduo, y también tuvo su pre historia. Todo comenzó mucho antes, con la creación de las llamadas "Tiendas de cambio del oro y la plata" en 1987, donde como tienda de usureros, se cambiaba cualquier cosa de valor (joyas, obras de arte, etc.), sin que mediaran muchas preguntas ni averiguaciones acerca la procedencia.

Aquello era surrealista. Una amiga cambió la sortija de oro macizo de su difunto padre por dos ventiladores para hacerle la vida más llevadera a sus dos hijos. Hubo hasta quien logró adueñarse de un auto de uso, cambiado por las joyas de la tía. Las tiendas en sí simulaban el mundo capitalista anatemizado y desconocido todavía para la mayoría de los cubanos. Sin embargo, irónicamente sus vitrinas y escaparates al exterior eran meticulosamente tapiados con cartones y cortinas. Mi vecina, después de entregar y tasar las joyas de su familia, debió entrenarse como "mirahuecos" profesional durante más de una semana, hasta enterarse del día de venta del televisor que deseaba. Fue el momento cuando se hicieron visibles las diferencias sociales, hasta entonces mantenidas bien "contenidas".

En este período de prohibición de la circulación del dólar norteamericano, existían tiendas de ventas en dólares pertenecientes a la cadena CUBALSE donde compraban extranjeros, incluido el personal diplomático (cadena fundada en 1962 asumiendo entre otros a los "Bienes Malversados", tiendas dedicadas a vender lo confiscado a las familias que se marchaban del país; CUBALSE fue disuelta en el año 2009). A esas tiendas, ahora vendiendo en divisas, los cubanos teníamos prohibida la entrada. Recuerdo haber dado entonces el dinero a un vecino ruso, al cambio de entonces (4 CUP por un dólar norteamericano), para comprar mi primer reloj Seiko en la boutique del Hotel "Pasacaballos", cerrada para mí, razón por la cual debí indicarle desde el pasillo a través del cristal de la vitrina.

Así seguimos los cubanos, discriminados pero cayados, hasta el cumpleaños sexagésimo séptimo de Fidel Castro, cuando contradijo (como tantas otras veces), sus propios principios expresados en discursos. Coincidiendo con esa celebración, y en medio de la crisis más dura jamás vivida por los cubanos, (según testigos de la padecida al final del "machadato", quienes la diferenciaban alegando que entonces, si atrapabas uno de los muy escurridizos puestos de trabajo, podías mantener a tu familia), se "dignó" firmar el 13 de agosto de 1993, el Decreto despenalizando la circulación de la divisa convertible en la Isla, mientras desde enero se habían autorizado las remesas familiares procedentes de los Estados Unidos, a través de la Western Union. Transcurridos 34 años del triunfo revolucionario, ¡al fin podía comprar personalmente un reloj Seiko con mi propio dinero!

No obstante, resultó demasiado tarde para mi primo, bailarín de un conjunto con frecuentes presentaciones en el extranjero y homosexual por preferencia. Después de una de aquellas giras, con la exorbitante cantidad de sesenta dólares en el bolsillo, ganados en una de esas salidas, fue detenido en una esquina de La Habana junto a otro grupo de "maricones", como se les discriminaban en ese momento, y condenado por "Tenencia ilegal de divisas" a seis meses en una granja de Pinar del Río. Cumplida la sentencia se exilió en los Estados Unidos en cuanto pudo (he usado bien el verbo).

A su vez, fui vecino de uno de los representantes de la Western. Recuerdo era uno de los cubanos más anticomunistas entre mis conocidos. Su ritual de vida desde los setenta incluía fines de semana de golf en el Havana's Tennis Club (para quienes duden de su existencia, se encontraba en el barrio "Mulgova" de Boyeros). Si en los ochenta el enlace por cable con la extinta Unión Soviética le resultaba "contraproducente e indeseable", supongo que en 1993, si hubiese estado en el cargo para organizar remesas a Cuba desde 200 países, entonces hubiese muerto de alegría.

La despenalización del dólar y la autorización de las remesas fueron como una vuelta a la semilla, o un despliegue sin límites de la doble moral entronizada, (más sobre ese flagelo en la cubanidad aquí). Sin asomo de ética alguna, quienes antes habían prescindido de sus familias en la emigración por "gusanos" y "escorias", agobiados ahora por las penurias de la crisis, acudieron nuevamente a su parentela y amigos por ayuda. Había comenzado la época de las visitas de la "comunidad" con el cartón de huevos recibido durante el éxodo del Mariel en los ochenta, para devolverlo a sus represores de entonces, éstos en plena decadencia diez años después. Se hacía justicia de forma inigualable, con bondad y desagravio.

Finalizando el años siguiente, diciembre de 1994, con la misma crisis sobre sus cabezas, las autoridades cubanas retiraron de circulación el dólar (en sus entidades), e impusieron una tasa del 10% a su conversión, en "respuesta a las nuevas sanciones de Estados Unidos". A su vez, crearon el "coyuntural" peso convertible (CUC o "chavito" como se le conoce por asociación con el juego de "Monopolio" y por su escaso valor real). Este diciembre cumpliremos un cuarto de siglo de existencia de la "temporal" moneda.

A partir de ese momento y hasta el 2004, quienes "luchábamos" en el sector privado (todavía no estaba autorizado), vivimos no una dualidad, sino un "ajiaco" de monedas. El dólar estadounidense, el CUC, y, ocasionalmente, el Euro, o hasta la Libra Esterlina. Recuerdo un cliente recién llegado del Reino Unido, quien me pagó el viaje hasta la ciudad con un "batido" que incluyó Euros, CUC y monedas norteamericanas.

En esa época de los años de crisis más descarnada pasé, del cambio 4 por uno al comprar mi primer reloj Seiko, a 150 CUP por dólar norteamericano. En ese tiempo, para adquirir un pernil de puerco, llevé muchas veces media "jabita de nylon" llena de billetes de las denominaciones en circulación (todavía no existían billetes de más de 20 pesos CUP).

Por cierto, comparto una conclusión catedrática de mi señora esposa: no pierdan su tiempo en prever las futuras tasas de cambio del dólar o CUC; la carne de puerco (en el mercado privado por piezas), ha permanecido más o menos a dólar o CUC la libra. Con este antecedente, y la crisis, muchas madres cubanas se han convertido en verdaderas expertas en Finanzas.

Otro resultado de la creación del CUC es la impresión de la moneda nacional en el propio país, por primera vez en 93 años de vida republicana (para mí sólo ha habido una República de Cuba).

En el 2004, "en respuesta a la creación por Washintong de un comité especial para vigilar los activos cubanos en dólares en las cuentas bancarias del exterior", el gobierno cubano sacó al dólar norteamericano de la circulación, dejando solamente al CUC. A partir de entonces su uso en las transacciones comerciales particulares dentro del país disminuyó considerablemente, no así en el mercado de cambio, al cual debe acudir todo cubano con intenciones de viajar al extranjero, pues esta prohibido sacarlo de la Isla. Irónicamente, un familiar que visitó las pirámides Mayas en Méjico recientemente, se encontró con "timbiriches" de cambio del CUC al Peso Mejicano, así como la posibilidad de adquirir artesanías del lugar en nuestra moneda.

Antes de sacar completamente de circulación el dólar, en 1998, los militares (FAR), tomaron su parte en el floreciente mercado interno nacional en divisas. Con destreza militar, en cuestión de diez años no sólo crearon una cadena de "Tiendas de Recaudación de Divisas" (TRD), también asumieron en el 2009 una buena cantidad de negocios de Cubalse, disuelta en ese año. Desde el 2018 se denomina oficialmente "Cadena de Tiendas Caribe". Toda esta militarización se hacía para erradicar la ¿¡corrupción!?).

En el 2005, "para evitar las consecuencias de las continuas devaluaciones del dólar norteamericano", el gobierno desancló al CUC del dólar norteamericano y lo revaluó frente a todas las monedas extranjeras en un 8%. Como siempre ocurre cuando el gobierno cubano toma una medida para enfrentar acciones de las autoridades norteamericanas, el pueblo cubano fue el más afectado: cuando un cubano va oficialmente a recibir su remesa, recibe al cambio alrededor de 80 centavos por cada dólar.

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Epílogo e intentos de "descoyunturación"

Como otras muchas medidas "revolucionarias" temporales como la Libreta de Abastecimiento, la eliminación del CUC y el regreso a una única moneda nacional, considerado desde hace tiempo un asunto de vital importancia, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades.

En el 2011, Como resultado del V Congreso del PCC, entre los "sepetecientos" lineamientos de la Política Económica Social del país, en el Nº 55 se incluyó la necesidad de terminar con la dualidad monetaria del CUC en Cuba. Dos años más tarde el diario oficial del PCC, el periódico "Granma", publicó una nota oficial del gobierno cubano, donde se anunciaba la puesta en vigor de varias medidas en aras de la unificación monetaria y cambiaria. En el 2013 El Consejo de Ministros acordó poner en vigor el cronograma de ejecución de las medidas que conducirán a la unificación monetaria y cambiaria, en cumplimiento de lineamiento correspondiente, provocando una oleada de cubanos hacia las CADECAs (Casas de Cambio) para convertir sus reservas. En el 2014 por Resolución Nº 19 del Ministerio de Finanzas y Precios, se divulgaron las medidas financieras y contables que entrarán en vigor a partir del "Día Cero", como llaman al momento de la unificación monetaria en Cuba, aunque ya esta vez nadie le hizo caso. Ese mismo año el CUC retomó su valor original, es decir un CUC por un USD, aunque (¡tenía que ser!), se conserva el impuesto del 10% sobre el cambio de efectivo para la población, por lo cual el dólar de su remesa ahora vale 90 centavos.

Para hacer más complejo este "arroz con mango" a los cubanos de a pie, últimamente, según los especialistas, se ha creado una tercera moneda: la llamada Carta de Liquidez (CL), con la cual se identifican los CUC que tienen real respaldo en divisas. Esto ha sido la consecuencia de haber emitido pesos convertibles (CUC) por encima de su respaldo en divisas extranjeras.

Este día, en medio de la siguiente crisis sistemática (perdón, quise decir coyuntural), el dólar estadounidense se suele cambiar en el mercado subterráneo, con una tasa de cambio entre 0.93-0.95. En las últimas jornadas de agudización de la crisis, incluso al 1 por 1, aunque la red gubernamental CADECA sigue entregando 0.87 CUC por cada dólar estadounidense.

Dos ideas para terminar. Cuando se produzca la unificación monetaria, tú, cubano de a pie, no te preocupes, las cosas seguirán igual de mal, porque la mejoría no depende exclusivamente de lo monetario y de las tasas de cambio.

Por último, no te estreses adivinando la tasa de cambio futura. Siempre, como lo recomienda mi esposa, siga el precio por piezas de la carne de puerco, por ahí viene la cosa...


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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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