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de lectura

Ing. Eloy Viera Moreno

La Habana, abril de 2019

Sentémonos antes del camino (frase de la cultura rusa).

El clientelismo político desarrollado por la historiografía oficial para tributar a la ideología de las autoridades en el poder los últimos sesenta años, ha relegado el tema de la historia de la Iglesia Católica en la ciudad de Cienfuegos a un inmerecido segundo plano, o en los peores casos, al olvido, la omisión o hasta la tergiversación. Según aprecio (también, aunque excluyendo mi fe personal), un análisis objetivo haría del tema un asunto merecedor de estudio como línea de trabajo, siquiera en lo relativo a la huella dejada por esa institución en la arquitectura local (más detalles puedes encontrarlos en esta misma página, http://cienfuegosdecuba.com/iglesia/introduccion-iglesia).

Para sorpresa de muchos, durante la historia previa al asentamiento de la población de Cienfuegos, la primera huella arquitectónica del proceso evangelizador en nuestra bahía fue dejada en una instalación bélica, la fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua (detalles también aquí mismo en http://cienfuegosdecuba.com/historia/castillo-jagua).

A partir de la fundación de la villa, en Cienfuegos se produjo un fenómeno particular, no compartido con otras villas de su ámbito geográfico natural: la antigua provincia de Santa Clara. Si bien otros asentamientos también disfrutaron la prosperidad producida por la cadena puerto-ferrocarril-esclavitud-azúcar, no sucedió igual con el marcado y eficiente empeño desarrollado por los cienfuegueros para dotar a cada barrio de la ciudad de su templo católico. Hasta 1959 la cifra de ellos alcanzó el número de 13 edificaciones (sin contar en ese número el templo construido en 1940 en el Asilo “Antiguo”, por no considerarlo de uso público), a una de las cuales sólo puede accederse por vía marítima, perteneciendo por ello al grupo de los contados ejemplares existentes con esas características del país.

Los templos.

Para quienes duden de la cifra, o gusten de las precisiones, en el mapa se han señalado los templos de la ciudad de Cienfuegos en 1959. Según la numeración relejada en el mapa son los siguientes: 1. Catedral de Cienfuegos; 2. Templo parroquial del Patrocinio de la Santísima Virgen (Convento de los Dominicos); 3. Templo parroquial de Nuestra Señora de Montserrat (Colegio de los Jesuitas); 4. Templo parroquial de Santa Soledad Torres Acosta; 5. Templo parroquial de Cristo Rey en Tulipán; 6. Templo del Sanatorio de la Colonia Española; 7. Santuario diocesano de San José en Paraíso; 8. Templo de la Virgen de la Caridad del Cobre en el barrio de O’Bourke; 9. Templo parroquial del Cristo en la Agonía (Cristo de Limpias) en Pueblo Griffo; 10. Templo parroquial de Nuestra Señora de Lourdes en el barrio de Buenavista; 11. Templo parroquial de Nuestra Señora del Carmen en Caonao; 12. Templo de Nuestra Señora del Carmen en Cayo Carenas; 13. Templo de Nuestra Señora de los Ángeles del Castillo de Jagua, (los dos últimos no incluidos en el plano por razones de espacio).

Templo de Cayo Carenas, al cual sólo puede accederse por la vía marítima.

Cantidad de templos en 1959 en las cuatro ciudades que, junto a Cienfuegos, conformaron “Las villas” que dieron origen a la provincia de Santa Clara, después Las Villas. Como puede apreciarse sólo la capital administrativa del territorio tiene un número de templos comparable con el de Cienfuegos, que nunca ostentó esa categoría. A estas ciudades pudieran sumarse Sagua la Grande y Santo Domingo (contemporáneas con Cienfuegos), donde la cantidad de templos se mantiene muy por debajo al de la Perla del Sur.

A partir de la fundación de la villa el catolicismo producirá innumerables huellas en la arquitectura cienfueguera, de las cuales nos referiremos sólo a los templos. La construcción de las iglesias en Cienfuegos no se caracterizó por la opulencia de otras ciudades como Camagüey, donde en un área relativamente pequeña puede hallarse tres templos del volumen constructivo y la opulencia de nuestra Catedral.

Catedral de Cienfuegos en su estado constructivo de 1869, cuando por su volumen, bóvedas y oropel, constituyó el más grande y fastuoso templo de la Región de las Cinco Villas (posterior provincia de Las Villas), y uno de los más grandes de la Isla.

Las edificaciones dedicadas al culto público en la Perla del Sur son en su mayoría modestas, por su estética sólo algunos ejemplares resultan destacados, y muchas de ellas pueden catalogarse dentro de la arquitectura vernácula. Sin embargo, todas y cada una resultan distinguidas por su insustituible valor de uso en los barrios donde están enclavadas. De igual forma, aquellos templos ubicados en barrios obreros, pobres, o en la periferia, marcaron (y los siguen haciendo hoy en día) el lugar arquitectónicamente más notorio del vecindario.

En barrios humildes, cuya infraestructura sigue estando hoy muy deteriorada, la iglesia, aunque modesta y pequeña relativamente, fue y continúa siendo una referencia arquitectónica en el entorno. Ejemplo el templo parroquial de Cristo Rey en el barrio de Tulipán.

Contrario a lo que muchos creen, la construcción de la totalidad de las iglesias de Cienfuegos fue financiada mayoritariamente por las donaciones de gente común, si bien un número mucho menor de acaudalados contribuyeron con óbolos cuya magnitud resultó en suma, en algunos casos, la mayor parte del presupuesto total.

Todas las edificaciones de los templos en la ciudad son de mampostería, aunque ello ha sido el resultado a veces de un largo período de transformaciones, que pudo haber comenzado por un humilde bohío o un rústico local sin paredes. Las cubiertas en casi todas las iglesias son pesadas, de hormigón o azotea, aunque todavía en una de ellas se conserva el techo de tejas. Los altares tienen los más diversos diseños, desde los monumentales como la Catedral, hasta los más humildes, aunque hermosos y dignos, de las parroquias de la periferia. Eso sí, todos ya adaptados a las nuevas formas de celebración de la misa de frente al pueblo, acordadas en el Concilio Vaticano II. Sólo los coros han quedado en su posición original (preconciliar), sin uso, excepto en la Catedral, donde la calidad interpretativa del conjunto musical y la acústica, han justificado su empleo en las grandes celebraciones.

Hermoso coro del templo parroquial de Santa Soledad Torres Acosta (conocido como “Siervas de María” por haber pertenecido en su origen al convento de dicha congregación en Cienfuegos), ubicado según los cánones preconciliares y hoy sin uso litúrgico. Aunque no tiene una relación directa con la arquitectura, conviene señalar que del total de doce templos en la ciudad, la inmensa mayoría, nueve de ellos, ostentan actualmente la categoría de parroquial, evidencia de la vida y dinámica alcanzadas por las comunidades cristianas cienfuegueras en sus distintos barrios.

Coincidiendo con la celebración de la Purísima Concepción, el 8 de diciembre de 1997, unos días antes de la primera visita de un papa a Cuba, san Juan Pablo II, cuatro comunidades de la periferia fueron elevadas a la categoría parroquial (los barrios de Paraíso, Buenavista, Caonao y Pueblo Griffo). Después de ello no se han producido nuevos decretos de erección parroquial en vecindarios de la ciudad. Momento de la celebración, ese día presidida por el Nuncio Mons. Benjiamino Stella, y con la procesión dentro del templo por no conceder autorización las autoridades locales.

También interesante resulta la indiscutible preferencia expresada en favor de las devociones marianas por los cienfuegueros de todos los tiempos, evidenciada en la división según la advocación a que han sido dedicados estos lugares de culto. Consagrados a advocaciones marianas: 9 templos (Inmaculada Concepción, Patrona de la ciudad 2¸templos; el Patrocinio de la Santísima Virgen 1; Nuestra Señora de Montserrat 1; Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba 1; Nuestra Señora de Lourdes 1; Nuestra Señora del Carmen 2; Nuestra Señora de los Ángeles 1). Consagrados a advocaciones cristocéntricas: 2 templos (Cristo Rey; Cristo en la Agonía). Consagrados a otras devociones: 2 templos (San José; Santa Soledad Torres Acosta).

Gráfico donde se muestra la clasificación de los templos de la ciudad de Cienfuegos de acuerdo con la devoción a la cual fueron dedicados. La preferencia de los cienfuegueros por las devociones marianas es evidente. Por último señalar, haciendo uso de la memoria agradecida, la frecuente y sistemática labor de reconstrucción y mantenimiento que ha debido realizarse por el Obispado de la diócesis y por las comunidades cristianas, para poder admirar y disfrutar los templo católicos tal y como los tenemos hoy. Existen dos momentos álgidos de este esfuerzo, considerados de refundación diocesana. El primero fue el enfrentado por el recién nombrado obispo de Cienfuegos Mons. Eduardo Martínez Dalmau con posterioridad al ciclón de septiembre de 1935, que dejó la mayoría de las edificaciones seriamente destruidas, sino en el piso. La segunda fue la encarada por Mons. Emilio Aranguren Echeverría a partir de 1995, recién nombrado obispo auxiliar, cuando se produjo el despertar de la fe en Cuba, encontrándose la mayoría de las iglesias con un alto grado de deterioro físico o en ruinas, después de más de tres décadas de poco uso por la situación de ateísmo militante impuesta por el gobierno, e incluso por agresiones físicas y legales de su parte.

Dos momentos refundacionales de la Diócesis de Cienfuegos, cuyos efectos incluyeron también, y especialmente, a la ciudad: el paso del ciclón de septiembre de 1935 y el despertar de la fe ocurrido a partir de 1995, que encontró los templos diocesanos con un grado de deterioro acumulado considerable, o virtualmente en ruinas.

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Ing. Eloy M. Viera Moreno

Enamorado de la ciudad que lo acogió por más de treinta años. Dedicado cultor de la cienfuegueridad.


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Cienfuegos de Cuba

Detalles interesantes sobre la Perla del Sur y la actualidad cubana

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